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Si has navegado por Internet últimamente, es probable que hayas visto algún meme que describe las dificultades de ser "hija o hermana mayor". Desde chistes sobre "hijas mayores que buscan el camino para resolver los problemas de todo el mundo porque nadie más lo hará" hasta cómicos que actúan como línea de apoyo para ellas; o vídeos de TikTok que explican el nivel de responsabilidad que conlleva ser la mayor y que, por cierto, son un éxito. Pero, ¿qué es exactamente este síndrome de la hija mayor?
¿Qué es el síndrome de la hija mayor?
El hashtag #sindromehijamayor ha acumulado 386 millones de visitas a día de hoy (para ser exactos) en TikTok, pero este síndrome no es solo fruto de internet y existe en la vida real. Aunque no se trata de una condición psicológica ni de una etiqueta reconocida oficialmente, todo parece indicar que ser la hija mayor o la hermana mayor equivale, por lo general, a asumir la carga de la familia (es decir, estar al tanto de la planificación de cualquier evento o salida y garantizar que el hogar funcione sin problemas), realizar el trabajo emocional de todos los miembros de la familia y llevar a cabo la mayoría de tareas domésticas. Básicamente, un nivel de responsabilidad enorme para una niña o adolescente.
Según la coach Michelle Elman, ser la primogénita provoca conflictos familiares, porque los padres con ella aún se están adaptando a la crianza y no tienen experiencia previa en la que basarse. "Con el primogénito los padres aprenden y, por tanto, el estereotipo es que suelen ser más estrictos, más implicados con él o ella. Cuando tienen más hijos, ya han descubierto lo que funciona y lo que no, por eso los menores suele tener una educación muy diferente", dice Elman.
Esto puede agravarse por el modo en que los hermanos pequeños ven, tratan y confían en los mayores, exigiendo que les guíen y protejan. "Los menores tienden a admirar a los mayores y, a veces, los ven como figuras paternas secundarias, lo que puede llevar a una excesiva responsabilidad sobre los primogénitos. A medida que sus padres cambian y aprenden las claves de la crianza también se educa de otra manera a los hijos y pueden producirse celos entre los hermanos", añade.
Si bien es cierto que cualquier hermano mayor puede sufrir este tipo de situaciones, la razón por la que hablamos del síndrome de la hermana mayor es la expectativa social de que las mujeres y las niñas deben asumir responsabilidades adicionales en el hogar y el cuidado de otras personas. "Se espera de las mujeres, incluso de niñas, que sean más 'cuidadoras' que los hombres, ya sea de sus hermanos pequeños o, en el caso, por ejemplo, de que exista un miembro discapacitado de la familia, se les asume la mayor responsabilidad de sus necesidades", argumenta Elman.
Hermanas mayores en la vida real se sinceran sobre el síndrome de la hija mayor
Pero, ¿qué tienen que decir las hijas mayores reales sobre los estereotipos?
Siobhan tiene 26 años y una hermana menor. Dice que se siente muy identificada con el discurso 'online' que hay sobre el síndrome de la hermana mayor, especialmente al sentirse como una madre más para su hermana. "Mis padres también cuidaban de ella, pero yo me veía obligada a protegerla y criarla también, así como a intentar siempre que se sintiera cómoda", explica.
Todo esto ha tenido un impacto en sus valores y en su carácter: le gusta que la describan como una persona "madura" y ha notado cómo el hecho de ser la hija mayor influye en su forma de relacionarse con los demás. "Creo que ser hermana mayor es una parte clave de mi identidad", admite. "Siento que trato a la gente como a mis hermanos pequeños: quiero cuidarles y protegerles, enseñarles cómo se hacen las cosas. También intento complacer mucho a mis padres y demostrarles que lo estoy consiguiendo", explica.
Del mismo modo, Angela, de 29 años, habla de los sentimientos "pesados, emocionales y extraños" que le produce la responsabilidad que tiene sobre sus hermanos: "Crecer siendo la mayor de cinco hermanos fue una carga tremendamente dolorosa. Sentía que tenía que saberlo todo sobre sus amigos, sus costumbres, su paradero... Sobre todo, intentaba asegurarme de que estuvieran a salvo".
Además, recuerda que se esperaba de ella que hiciera de canguro de sus hermanos durante toda su adolescencia. "Todos los fines de semana tenía que cuidar de mis hermanos y de los dos hijos de unos amigos de la familia. Puedo decir, sin duda, que ser la mayor, la de más confianza y la más madura de todos ellos fue una maldición". Sin embargo, a pesar de "seguir sintiéndose molesta" por ese nivel de obligación, no se arrepiente de nada. "¡Lo haría todo otra vez! Estoy más que agradecida de tener cuatro hermanos pequeños".
Establece límites como hija mayor
¿Quieres a tus hermanos pero necesitas sentirte más como parte de la familia y menos como su jefa? Aquí tienes unos consejos de Michelle Elman para establecer ciertas pautas con tu familia:
- Mantente firme. "El hecho de que seáis familia no significa que tus límites tengan que cambiar. Sé firme en ellos y si te tratan de forma irrespetuosa, insiste".
- Construye tu propia red de apoyo. "Las familias son complicadas. Si no tienes la misma relación o cercanía con tus hermanos que pueden tener otras personas, eso no significa que haya algo malo en ti. Puedes elegir a tus amigos para que sean tu familia".
- Deja de dar consejos no pedidos. "Pregunta si quieren tu opinión antes de darla. Las familias pueden ser un hervidero de opiniones no pedidas, así que rompe el patrón asegurándote de preguntar antes de dar tu punto de vista y, con suerte, los demás miembros de tu familia se harán eco de tus límites positivos y seguirán tu ejemplo".
















