¿A ti también te pasa? Llevas semanas dándole vueltas a un tema, pero no encuentras ni alivio ni solución. Y de pronto, te metes en la ducha, sueltas lastre… y ahí está, la idea que buscabas. ¿En serio? ¿Cómo podía ser tan sencillo? A otras personas, el momento de la ducha les sirve para repasar mentalmente la agenda del día, y a otras para preparar la próxima reunión. El rectángulo húmedo se convierte en sala de juntas, en despacho y diván de psicoanalista. ¿Por qué?

La “culpa” la tiene la desactivación del sistema nervioso simpático y el despertar del parasimpático, según nos cuenta María Ramírez, psicóloga y directora de la plataforma de salud mental Igual Hablando. Te desarrollamos la idea: “El sistema nervioso simpático es el encargado de mantenernos alerta y aportarnos energía; siempre está espabilado y en tensión, preparado para actuar. El sistema parasimpático, por su parte, va regulando que el simpático no esté disparado todo el rato. Así, el cerebro se queda libre y tiene más espacio para pensar. Por eso en la ducha se activa la concentración, aunque no nos demos cuenta”, dice la psicóloga.

Y es que concentrarse no es pensar en algo mucho y con intensidad, sino pensar sólo en una cosa. Y en la ducha ocurre que, "como no podemos utilizar el móvil ni el ordenador, ni tenemos otro estímulo más que el agua calentita rozando nuestro cuerpo, el olor del jabón y la visión de la pared de enfrente, estamos más presentes. También cambiamos de ambiente: no estamos en la oficina, donde hay estímulos negativos, no está presente la mesa de la trabajo ni nuestros compañeros", dice Teresa Terreros, psicóloga del Instituto Psicológico Cláritas. Y cuando estamos presentes en el aquí y el ahora, ocurre la magia.

A muchas personas les ocurre este efecto en la ducha, pero a otras les pasa mientras van conduciendo su coche, cuando se van a dar un paseo por el campo o la playa, o se encuentran en conexión con la naturaleza. A otras les sobrevienen las mejores ideas en medio de la noche mientras duermen, o en ese momento preciso entre el sueño y la vigilia, justo al despertarse. Cada persona es un mundo. Por eso dicen los expertos que conviene llevar encima siempre una libretita donde anotarlo todo. Es un clásico, sobre todo cuando te despiertas en medio de la noche, que después seas incapaz de acordarte de tu brillante idea.

El algoritmo cerebral

"Cuando estás en bucle, el cerebro es como el algoritmo de Instagram, que cuando le das “me gusta” te propone más de eso que te interesa. Pues cuando tu cerebro recibe un "me gusta" tuyo, te va a traer más de lo mismo, o sea, de pura ansiedad y malestar emocional", dice María Ramírez. "Hay que cortar. Y por supuesto tener más compasión y flexibilidad por nosotras mismas. Las personas tenemos mucho más poder del que creemos", apostilla.

"El sonido del agua, repetitivo como un mantra, nos hace entrar en una especie de estado meditativo"

Herramientas para la creatividad

  • Busca el silencio. Dejar tiempo libre al cerebro es esencial para que tenga más espacio, es como abrirle una ventana. Por eso hacen falta tiempos de descanso en el estudio, por ejemplo. El mundo de la creatividad utiliza técnicas basadas en esto. Y las mejores decisiones se toman cuando existe esa desactivación. "Siempre estamos haciendo-haciendo-haciendo, y en ese estado, es imposible que haya creatividad, concentración o toma de decisiones porque estamos en modo supervivencia", dice la psicóloga.
  • Para y regálate puntos muertos. Es tan obligatorio como hacer ejercicio o lavarse los dientes. "Nos han vendido la idea de la productividad, cuando lo mejor es estar en el campo, dar un paseo (porque pasear te hace más creativa) o estar con tus seres queridos", dice Ramírez. Corrobora la idea la psicóloga Teresa Terreros: "estamos enganchados a la productividad y a las pantallas, porque sabemos que se nos valora por lo productivas que somos. Lo que no da dinero o trabajo, lo dejamos para el final", cuenta. Y nosotras añadimos la pregunta: ¿por qué le damos la espalda a la salud, que es la verdadera vida?

El pensamiento lateral: Manual de creatividad (Biblioteca Edward De Bono)

El pensamiento lateral: Manual de creatividad (Biblioteca Edward De Bono)
Crédito: Paidos
  • Sigue la regla del 3-3-3. Busca a lo largo del día tres momentos de tres minutos cada uno para parar y dejarte ir; esos momentos son súper necesarios a lo largo del día. No vale mirar el móvil, aprovechar para escribir o llamar a alguien. No se trata de un tiempo para hacer lo que quieras, sino para no hacer nada. Aprender a darse permiso para dejarse ir también es un reto.
  • Penaliza los pensamientos intrusivos. Cuando te veas con tu cabeza 'en bucle', para en seco. Localiza el pensamiento, y escríbelo. Te darás cuenta de cómo visto desde fuera y racionalizado pierde fuerza e importancia. Dale la vuelta y conviértelo en bueno: ponlo de tu lado en lugar de en contra de ti. "Esa idea romántica de que no tenemos pensamientos intrusivos es eso, una entelequia. Tenemos más de 90.000 al día", dice María Ramírez.
  • Tómate 5 segundos antes de decidir. A menudo ocurren cosas que creemos que necesitan una respuesta urgente. No dejes que tu impulso te gobierne. ¿Cuántas veces te has arrepentido de cosas que has dicho o hecho por no esperar un momento?

Al final, para ser creativos hay que dejar espacio a la inspiración. Con la epidemia actual de "sobreocupación" e hiperactividad que tenemos todos (sí, incluidas las obligaciones que nos exige nuestra nueva vida virtual), quizá sería un buen momento para revisar la frase aquella de Picasso: "que la inspiración me encuentre trabajando".

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Periodista especializada en belleza, bienestar y estilo de vida desde hace más de 25 años. Desde que se licenció en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, ha escrito para medios como Elle, Vogue, Woman, Yo Dona, Mujer Hoy, Elle Gourmet o Harper’s Bazaar.  Dentro del mundo de la belleza, es experta en peinados, cortes de pelo y cabello en general (en una alfombra roja, no se le escapa el más discreto de los postizos ni el más escondido de los trucos) y lo sabe todo acerca de color y las últimas tendencias capilares, gracias a que se tituló en Peluquería en la Academia Guallar de San Sebastián mucho antes de estudiar periodismo.  Si no hubiera sido reportera, le hubiera gustado ser antropóloga o socióloga, por eso disfruta como una niña con ensayos que le ayuden a entender mejor al ser humano y su conducta, individual y en masa, o entrevistando a los expertos para sus artículos sobre psicología y tendencias sociales. Probadora profesional de experiencias, es capaz de sumarse a cualquiera de sus valientes retos “30 días sin…” para luego contar cómo es transitar durante un mes fuera de su zona de confort.