Cuelgas en tus redes sociales una entrevista de una experta hablando de la igualdad de género y, de repente, un montón de perfiles anónimos se ponen a hundirte, con datos que no se ajustan a la realidad. Cuando te intentas defender, te llueven las descalificaciones: "Vete a fregar", "enseña las tetas o pírate", "calla, puta"… Se llama machismo 'online' y está tan coordinado y es tan agresivo que te dan ganas de salir huyendo y no conectarte más. Justo eso es lo que buscan: acallar la voz de las mujeres. Una conspiración que parece de película, pero no lo es.

En el interesante libro ‘Mujeres y poder: un manifiesto’, Mary Beard, historiadora británica y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, cuenta de dónde vienen estos lodos. En realidad a las mujeres nos llevan mandando callar desde… ¿siempre? Ya en la Odisea, escrita varios siglos antes de Cristo y uno de los referentes de la civilización occidental, el mismo príncipe Telémaco silencia a su madre, la reina Penélope. "Vete a coser", viene a decirle cuando ella –mujer de reconocida sabiduría– intenta darle consejos. También a Hillary Clinton le ha pasado. Y a ti y a tu 'BFF' cuando dais vuestra opinión 'online'.

Violencia en las redes sociales

En el el primer Congreso Internacional de Violencia de Género Digital, celebrado en Elche (Alicante) en 2021, advertían de que el maltrato en redes sociales, en realidad, afecta a cualquier mujer con acceso a internet. El perfil era tan amplio que incluía desde niñas a jubiladas. No hace falta que te lo digan: en la conversación con tus amigas o compañeras, cada vez son más frecuentes los casos. Sobre todo, si hablas de cualquier tema relacionado con la igualdad de género o LGTB+.

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Subes una noticia sobre igualdad o temas LGTB+ y empiezas a sufrir ataques de ’machitrols’. Se trata de un movimiento organizado cercano a los supremacistas blancos y cuyos discursos ’fake’ se están expandiendo como la pólvora.

“Hay un crecimiento de las violencias 'online'”, confirma Mireia del Pozo, presidenta del Centro de Estudios de Mujeres de Europa (CEDE), que indica, a grandes rasgos, dos tipos, las que ocurren en las redes sociales y las que pasan a través de la aplicación de mensajería WhatsApp. “En el primer caso son perfiles anónimos que se refugian a menudo bajo falsas identidades y las sufren tanto mujeres como niños”, explica Del Pozo.

Tipos de machistas en internet

Según el European Women's Lobby, hay varios perfiles de agresores 'online':

  • 'Machitrols': se dedican a atacar a las mujeres que opinan en internet.
  • 'Creepshotters': toman imágenes de mujeres y niñas sin consentimiento para publicarlas 'online'.
  • Pornovengadores: practican el revenge porn, o lo que es lo mismo, publicar imágenes íntimas de sus exparejas para vengarse.
  • 'Groomers': son los acosadores de menores con intenciones de abuso sexual.
  • Ciberacosadores: son quienes se obsesionan con mujeres de cualquier edad a las que atosigan en línea. Les mandan sin descanso mensajes humillantes y sexuales.
  • Masculinistas: son misóginos absolutos que niegan la existencia del sexismo, mientras que proclaman los privilegios que tienen las mujeres y aseguran que son los hombres quienes tienen que defender sus derechos que las feministas les están cuidando. Hay que tener mucho cuidado porque es un discurso que, pese a ser fácilmente desmontable con datos y cifras reales, está calando hondo entre la juventud.

Un movimiento organizado

Otros perfiles que promueven la ciberviolencia de género son los 'recruiters', que usan internet para captar víctimas de trata, los 'doxxers', que buscan información sistemática sobre una mujer para hacerle daño, o los 'crackers', que interceptan información, roban contraseñas y pueden 'hackear' tus cuentas para publicar lo que quieran o extorsionarte.

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El machismo en línea se circunscribe a la Manosfera, espacios, blogs y foros en línea cuyo discurso principal es que la masculinidad cis está en peligro. Por eso, promueven violencias en grupo hacia las mujeres y también a colectivos LGTBIQ+.

Muchos de estos acosadores se vinculan a los 'incels', o célibes involuntarios, una creciente comunidad 'online' de hombres que afirman sentirse rechazados por las mujeres –por no ser lo suficientemente guapos, ricos o interesantes–. Manifiestan su frustración con un profundo odio hacia ellas, e incluso contra los hombres que sí tienen éxito al ligar, mientras fomentan la violencia, coordinados en red. El tema es tan preocupante que en Canadá, en 2020, llegaron a juzgar un caso de violencia 'incel' como terrorismo.

El machismo en línea se concentra en la misógina Manosfera, una red de espacios, blogs y foros en línea dedicados a captar a jóvenes por todo el mundo, cuyo discurso principal es que la masculinidad 'cis' está en peligro. En ella, se organizan principalmente para ejercer violencias en grupo hacia las mujeres, pero también a colectivos LGTB+. El objetivo principal es ejercer su control y dejar a las mujeres sin voz.

Extremismo de género

A Laura Bates, escritora británica de 36 años, reconocida con la Medalla del Imperio Británico por sus servicios de igualdad de género y premio 'Ultimate New Feminist Award' de la revista COSMOPOLITAN UK, le llegan hasta 200 amenazas de violación y muerte diarias. “He sido consciente de la misoginia extremista 'online' durante mucho tiempo”, explica. Aunque en principio decidió no darles publicidad a los acosadores, cambió de opinión “cuando los jóvenes con los que trabajaba en las escuelas comenzaron a repetir muchas de las teorías de conspiración antifeministas y falsas narrativas misóginas que provenían de esas comunidades en línea”.

Falsos discursos como que "la brecha salarial de género es un mito" o que "las mujeres mienten sobre las violaciones" y "los hombres son la verdadera minoría oprimida ahora", señala la escritora. “Me di cuenta de que estaba ocurriendo una especie de radicalización, y me pareció muy preocupante que fuera tan invisible: los maestros, los padres y la sociedad en general no parecen reconocer el machismo en internet como una forma de extremismo, a pesar de que más de 100 personas han sido asesinadas o gravemente heridas en nombre de estas ideologías sólo en los últimos diez años”.

“El machismo 'online' no se reconoce como una forma de extremismo”. Laura Bates, escritora
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Clara Molden
Laura Bates, autora de ’Los hombres que odian a las mujeres. Incels, artistas de la seducción y otras subculturas misóginas online’ (ed. Capitán Swing).

Para dar la voz de alarma, Laura Bates ha escrito 'Los hombres que odian a las mujeres. Íncels, artistas de la seducción y otras subculturas misóginas online' (ed. Capitán Swing), donde explica que “los algoritmos de las redes sociales están creando una especie de máquina de radicalización masiva. Hay sitios web de 'incels' con más de 2,3 millones de visitas por mes, y los jóvenes que acceden a YouTube u otras plataformas pueden verse atraídos por una madeja de teorías de conspiración, antifeminismo y supremacía blanca, todo sugerido por el algoritmo que les muestra qué video ver".

Ataques coordinados

Además, la autora señala que estas violencias están también relacionadas “con la pornografía, que normaliza la idea de que la violencia sexual se espera y se acepta en las relaciones, y el ciberabuso, que está alejando a las mujeres de la política a un ritmo alarmante”. Recuerda casos como Gamergate, una campaña masiva en línea con millones de mensajes amenazantes, cuyo objetivo eran las mujeres en el sector tecnológico y de videojuegos, y las periodistas, de las que hacían públicas las direcciones.

Por todo ello, Bates fundó Everyday Sexism Project, una plataforma “para compartir cualquier experiencia de sexismo, acoso, discriminación o abuso. Hemos recibido más de un cuarto de millón de testimonios y se ha convertido en la base de datos más grande de su tipo”, explica, y recuerda que este proyecto es necesario “porque nos enfrentamos a la creencia generalizada de que no existe el sexismo, las mujeres somos iguales y estamos reaccionando de forma exagerada. Hay que exponer la realidad del problema: vivimos en un mundo donde 1 de cada 3 mujeres del planeta será violada o golpeada a lo largo de su vida y 1 de cada 5, sólo en España, es víctima de abuso sexual”.

brianna wu, ingeniera de 'software' y jefa de desarrollo de giant spacekat
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Brianna Wu, ingeniera de ’software’ y jefa de desarrollo de Giant Spacekat, una empresa de videojuegos con protagonistas femeninas, fue una de las víctimas de amenazas de muerte en la campaña de acoso machista Gamergate.

“Este tipo de ataque coordinado es conocido por los grupos en línea como ‘brigadas’ –explica Bates–. Hemos visto ataques similares coordinados por misóginos y supremacistas blancos contra líderes indígenas de justicia social o mujeres políticas judías, por ejemplo. Y muchos hombres ganan una gran cantidad de dinero difundiendo este odio entre los jóvenes vulnerables en internet”. Por ejemplo, Andrew Tate, el 'influencer' vetado en TikTok, “acusado de operar un sistema que era similar a un esquema piramidal masivo, capitalizando los miedos e inseguridades de los jóvenes para explotarlos en su propio beneficio financiero, todo mientras difundía una misoginia virulenta”, dice Bates.

andrew tate, 'influencer'
Anadolu Agency//Getty Images
Andrew Tate, ’influencer’ vetado en TikTok y acusado de difundir una misoginia virulenta y explotar financieramente a chicos jóvenes.

Cómo protegerte de las ciberviolencias

Para saber qué hacer en caso de acoso, la presidenta del CEDE es clara: “El primer consejo es bloquear de inmediato, y el segundo denunciar. Sin miedo. Bajo ningún concepto debemos sentirnos mal o culpabilizarnos. Actuemos protegiéndonos mediante el bloqueo y denunciemos”. Además, del Pozo subraya que no hay que caer en la posible extorsión por parte de los atacantes. “¿Cómo vamos a fiarnos de alguien que nos hackea, extorsiona, coacciona o amenaza? En el momento que pagas, caes aún más en sus redes. Pasas a ser su cliente y cada vez irá a más. Sin miedo, levantemos la cabeza a la primera de cambio y cortemos de raíz”, aconseja.

Por su parte, Laura Bates denuncia la pasividad y falta de recursos. “Necesitamos tolerancia cero hacia la violencia y el extremismo 'online', en lugar de esperar que las mujeres aprendan formas de defenderse contra ellos”, afirma. Además, señala la violación de las libertades que supone: “Muchas mujeres usan internet y las redes sociales como una parte importante de su carrera. Si recibieran amenazas de muerte y violación y abusos cara a cara, en su lugar de trabajo, lo consideraríamos inaceptable, tendríamos claro que esos hombres que amenazan y acosan deberían ser despedidos. ¿Por qué debería ser diferente en línea?".

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D.R.
Portada del libro Los hombres que odian a las mujeres, de Laura Bates (ed. Capitán Swing).

Aunque la escritora asegura que podemos defendernos individualmente y apoyar a otras mujeres en red, “necesitamos que las empresas tecnológicas asuman su responsabilidad, una regulación política de las redes sociales y una respuesta de la justicia penal a estos extremistas cuyas acciones alcanzan el umbral para ser definido como terrorismo y radicalización. Hasta entonces, las mujeres están bajo una amenaza masiva, tanto 'online' como en la vida real”.

Violencia por WhatsApp

Por otra parte, Mireia del Pozo, encargada de representar a Cataluña en las Jornadas sobre la Mujer en la ONU este año, destaca la creciente violencia de control vía WhatsApp entre adolescentes. “Se trata de violencia de género, violencia machista: celos, obsesión, maltrato. Y eso no es amor. El amor es libertad y respeto”.

La presidenta de CEDE destaca que “los casos de denuncias por amenazas vía WhatsApp han aumentado los últimos años entre menores”. Por eso, recalca que es fundamental “la intervención de las personas progenitoras. Madres y padres deben estar al día, haber generado una relación de confianza con su descendencia para poderles explicar la situación”. Además, explica que son situaciones que cuesta detectar, como el acoso laboral o la violencia psicológica, y se alargan en el tiempo.

Otra cosa que da escalofríos es que, según alerta Mireia del Pozo, además del machismo que viven las jóvenes, “también se está empezando a ejercer un fuerte control de las adolescentes hacia los adolescentes”. Por eso, subraya que “hay que trabajarlo en casa, en familia y en los centros educativos. Y el papel de los medios de comunicación, fundamental”.

Consecuencias de la violencia 'online'

En un informe del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), advertían de que el 54% de las mujeres que han sufrido acoso a través de redes sociales ha experimentado ataques de pánico, ansiedad o estrés, mientras que el 42% de las niñas y jóvenes que han sufrido acoso 'online' mostró estrés emocional, baja autoestima y pérdida de confianza. Además, daban un dato que subrayaba el acoso sexual que reciben las jóvenes: más de un 25% de las mujeres entre 16 y 25 años en España ha recibido insinuaciones no apropiadas a través de las redes.

En una resolución de 2021 sobre la lucha contra la ciberviolencia de género, el Parlamento Europeo subrayó el carácter transnacional de la misma y pidió a las fuerzas de seguridad y a los estados de la UE que cooperen y adopten medidas concretas, como líneas telefónicas de ayuda, campañas de concienciación, protocolos de actuación y planes específicos. Con ello, la UE pretende contar con datos para evaluar el problema de la violencia digital de género. Pero no es fácil.

Los autores de los ataques no siempre son parejas o exparejas, por lo que no se inscriben en las estadísticas de violencia de género, y la gran mayoría de las mujeres no denuncia. Muchas ni conocen sus derechos en internet, una especie de nebulosa aún por definir. Como mucho, bloquean a los acosadores en las redes sociales, o abandonan las mismas. O sea, pierden su voz en el entorno digital. Y, con eso, los agresores logran su objetivo.

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Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...