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Si hay una verdad universal es que el papeleo nos aburre a todas. Alquileres, hipotecas, trabajo, hacerse autónoma… La vida está llena de contratos que debemos saber entender si queremos evitar que nos engañen o nos timen, pero la buena noticia es que algunos son más sencillos de comprender de lo que parece.
Seguramente has firmado varios contratos de alquiler en tu vida y pocas veces te has parado a leerlos detalladamente. Y tienes suerte porque estos no son los más difíciles de interpretar. A pesar de ello, te vamos a dar unas claves para que no se te escape nada.
Antes de empezar debes saber qué clases de contratos de alquiler te puedes encontrar en el mercado. Si estás alquilando una casa para vivir, sencillamente firmarás un contrato de arrendamiento de vivienda habitual, que puede durar unos cinco años y es prorrogable. También es posible que suscribas un contrato de alquiler de vivienda temporal, que es para los casos en los que solo necesites la casa durante unos meses, como cuando te trasladan temporalmente por trabajo o lo haces para estudiar.
Si vas a alquilar una vivienda que luego comprarás, te ofrecerán un contrato de alquiler con opción a compra, que es doble, pues está formado por uno de alquiler de vivienda habitual y otro de compraventa de la casa. Todos estos son diferentes a los contratos de arrendamiento turístico, que son los que firmas, por ejemplo, cuando te vas de vacaciones y alquilas una casa por Airbnb.
Para explicarte cómo debes leer un contrato de alquiler vamos a referirnos al de vivienda habitual, que es el más común y el que más veces te vas a encontrar en tu vida. Aquí te dejamos nueve claves para que sepas qué es lo más importante y qué significa cada cosa que viene en tu contrato.
¿Cuánto dura mi contrato de alquiler?
Es importante que te fijes bien en las fechas de duración del contrato que aparezcan en el mismo. La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el contrato puede tener una duración mínima de cinco años si se firma entre particulares, tras lo cual, si ninguna de las partes manifiesta lo contrario, se renovará hasta tres años más.
Si cualquiera de los dos quiere interrumpir el contrato, deberá avisar con cuatro meses de antelación al otro, según indica la ley. No obstante, fíjate bien en lo que dice tu contrato, porque quizás las condiciones que se establecen son diferentes y te vale con avisar con 30 días si quieres dejar el piso.
¿Dónde se deposita la fianza?
De lo que no te vas a librar al alquilar un piso es de depositar una fianza, que puede ser equivalente a una o dos mensualidades, dependiendo del contrato. La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el propietario de la casa debe depositar esta fianza en la Administración General del Estado o en las Comunidades Autónomas. Por ejemplo, en el caso de Madrid, se guarda en el Instituto de la Vivienda (IVIMA).
Una vez se finalice el contrato de alquiler, el casero deberá devolver esta fianza en el plazo de un mes. Si no hay ningún desperfecto en la casa y has avisado con tiempo de que quieres dejar la vivienda, deberán devolvértela íntegra.
¿Qué día tengo que pagar el alquiler?
Esta información también la vas a encontrar en tu contrato. Lo normal es que te indique que debes pagar la mensualidad del alquiler entre los días 1 a 5 de cada mes, si bien debes fijarte atentamente porque es posible que se establezcan otras fechas.
¿Qué gastos voy a pagar?
Depende de lo que pactes con el arrendador, pero lo lógico es que como inquilina te hagas cargo de los gastos del agua y la factura de la luz, así como de los de la calefacción si esta es individual. Si no lo es, los pagará el casero incluidos en los gastos de la comunidad, que corren siempre por su cuenta, al igual que el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y las tasas municipales.
¿Puedo hacer una reforma?
No podrás hacer reformas en la vivienda sin tener el consentimiento del casero. Si él quiere hacerlas, va a su cargo y debe avisarte con tiempo. Eso sí, a ti te toca pagar las pequeñas reparaciones por desgaste.
Si se rompe algo, ¿qué paga el casero y qué pago yo?
La propia ley establece que el casero tiene que asumir todas las reparaciones que sean necesarias para mantener las condiciones de habitabilidad de la vivienda, siempre que el inquilino no haya sido el culpable de los desperfectos, por ejemplo, dando un mal uso a algún electrodoméstico.
En este último caso lo pagará el inquilino, así como todo lo que se estropee por el uso de la vivienda (por ejemplo, las bombillas). Ten en cuenta que es posible que el casero te entregue junto al contrato un inventario con los muebles, electrodomésticos y objetos decorativos de la casa para asegurarse de que todo sigue ahí cuando termine tu estancia. Es importante que cuides estos elementos si quieres recuperar entera tu fianza.
¿Me pueden subir el alquiler con la inflación?
Legalmente el casero solamente puede actualizarte el importe del alquiler cada año conforme al IPC si así lo recoge expresamente el contrato. Eso en condiciones normales, pero en la actualidad, debido al entorno de elevada inflación, está prohibido encarecer los alquileres más de un 3%.
Esta restricción tiene una excepción: se podrá elevar en un porcentaje mayor si tanto el casero como el inquilino negocian y llegan a un acuerdo para subir el alquiler más de ese 3%. Es importante que conozcas esta normativa, porque hay algunas inmobiliarias o caseros que aprovechan el desconocimiento sobre la misma para imponer subidas mayores. En todo caso, el propietario de la casa deberá informarte por escrito del cambio antes de aplicarlo.
¿Puedo dejar el piso cuando quiera?
Sí, pero deberás tener en cuenta lo que diga tu contrato. Y también la ley, pues en la misma se establece que solamente se podrá dejar el piso cuando se lleven al menos seis meses de alquiler. En caso contrario será necesario compensar al casero por el tiempo que falte hasta que se cumpla el medio año.
¿Tengo que pagar un seguro de impago?
El seguro de impago está diseñado para proteger al casero ante posibles impagos por parte del inquilino, para lo cual su aseguradora realiza un estudio sobre el perfil de la persona que quiere alquilar la casa. El seguro a quien beneficia es al casero, por eso lo normal es que lo pague él.
Es periodista de economía. En Cosmopolitan escribe sobre trucos para ahorrar fácilmente y consejos para encontrar el trabajo de tus sueños. Le cuesta confesar que le encantan los excels y le obsesionan la ortografía, los pintaúñas y el número 12.












