Se esperaba con esperanza: una ley actualizada de protección de mujeres, niños y niñas de las violencias sexuales. Sin embargo, la entrada en vigor de la llamada ‘Ley del solo sí es sí’, una norma feminista que podría cambiar el mundo, se ha convertido en una tormenta jurídica y política. Agresores sexuales a los que se están rebajando las condenas, la pesadilla de las víctimas hecha realidad. Mientras la Fiscalía General pide calma y asegura que revisarán caso por caso, la Ministra de Igualdad, Irene Montero, ha tachado a los jueces de machistas al aplicarla. Analizamos qué está pasando.

Primero, hay que contextualizar. En abril de 2018, al conocerse la primera sentencia del caso de La Manada –cinco hombres que cometieron una violación grupal a una chica en los Sanfermines–, las feministas salieron a la calle indignadas. Los magistrados impusieron nueve años de prisión a cada uno y dictaminaron que cometieron un abuso agravado, ya que, aunque no hubo consentimiento, no usaron violencia ni intimidación.

Miles de personas salieron en contra de una sentencia que era la gota que colmaba el vaso. Las mujeres gritaron ‘yo sí te creo’, ‘tranquila, hermana, aquí está tu manada’, ‘basta ya de justicia patriarcal’… Había tres sentimientos mayoritarios entre ellas: en casos de violencia sexual, se sentían revictimizadas por la justicia, estaban hartas de ser ‘juzgadas’ ellas en los interrogatorios y consideraban que diferenciar el abuso de la agresión sexual conducía a una cierta impunidad de los agresores.

Más de un millón de personas apoyaron una iniciativa ‘online’ para inhabilitar a los magistrados que juzgaron a ‘La manada’. Aunque luego el Tribunal Supremo sí lo consideró violación, el clamor fue tal, que hasta el Gobierno de Mariano Rajoy, entonces en el poder, aseguró que iba a reformar el Código Penal. Por eso, cuando Irene Montero fue nombrada Ministra de Igualdad, una de las primeras leyes que puso en marcha fue la la Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual: escuchó lo que pedían las feministas en las calles.

No es abuso, es violación

Una de pancartas más repetidas en las manifestaciones era: ‘no es abuso, es violación’, ya que la sentencia de La Manada se amparaba en que, según el Código Penal español, no podía ser considerada agresión sexual, o violación. Por eso, una de las finalidades de la ‘Ley Solo sí es sí’ era eliminar esa distinción. Entonces, ¿cómo puede ser que esta ley pueda ayudar a violadores a salir de prisión antes de lo estipulado?

Rebajas obligadas

Pese a las acusaciones de Irene Montero a los jueces por rebajar las condenas de presos sexuales, no es machismo, sino una obligación aplicar la ley más favorable al reo. “Es un principio de seguridad jurídica, lo dicen la Constitución y el Código Penal”, explica Cira García Domínguez, magistrada del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Albacete y una de las coordinadoras de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE).

“No podemos afirmar, bajo ningún concepto, que la Justicia esté tratando de favorecer a los agresores, sino que están aplicando uno de los principios rectores de nuestro ordenamiento jurídico, que obliga a aplicar siempre la legislación más favorable al reo. Y en muchos casos, la ley más favorable está siendo la LO 10/2022”, añade Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

polémica ley solo sí es sí
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En la última ‘Macroencuesta nacional sobre violencia de género’, se detectó que más de 3 millones de mujeres en España han sufrido violencia sexual.

Pero, aunque en un comunicado AMJE mostró su rechazo más absoluto a las declaraciones de la ministra, también indicó que la formación con perspectiva de género debería de ser obligatoria y recordaban lo importante: en la ‘Macroencuesta nacional sobre violencia de género’, se detectó que más de 3 millones de mujeres en España han sufrido violencia sexual, dentro o fuera de su pareja, en su vida.

Inesperado… ¿o no tanto?

Muchas de las personas expertas que han hablado sobre la nueva ley, mencionan que quizá habría hecho falta una disposición transitoria –norma que la regulara–. “Se habrían ahorrado problemas, pero no todos”, admite Cira García Domínguez, que recuerda que en esta ley ha intervenido el Ministerio de Justicia, con sus asesores, que ha pasado el Consejo del Estado y el Consejo Fiscal, la Fiscalía y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). “No ha salido de repente, de la noche a la mañana”, subraya. Se ha hablado de un efecto no esperado, aunque hubo quien sí que alertó de sus posibles efectos indeseados.

“Debo remitirme al informe que el CGPJ envió al Ministerio de Igualdad, en el que se alertaba de que la entrada en vigor de la ley podía dar lugar a la revisión a la baja de las condenas”, apunta Ángeles Carmona, “el CGPJ hizo su trabajo cuando realizó el análisis técnico del anteproyecto de ley”. También, tras estudiarlo a fondo, la asociacion de Mujeres Juristas Themis advirtió a Igualdad y a todos los grupos parlamentarios, hasta en dos ocasiones, y lo hicieron porque “por nuestra práctica, las penas que se imponen están en el rango inferior”.

Ley no punitiva

Lo cierto es que la idea principal de la ‘Ley Solo sí es Sí’, es la atención y protección integral a las víctimas, que no se siga poniendo el foco en ellas en los casos de violencia sexual, ni si se resistieron ‘lo suficiente’. Pero no se trata de una ley punitiva, que pretendiera endurecer unas penas que ya son elevadas en comparación con países de nuestro entorno.

Lo explica Victoria Rosell, magistrada y delegada del Gobierno contra la Violencia de Género: “Solo han bajado los mínimos, por proporcionalidad. Las penas muy altas no son eficaces, porque provocan un efecto contrario, de huida del mínimo. Si hay que elegir entre ocho años de mínima y la absolución, en muchos casos se ha ido a la absolución, a dejar la agresión en abuso, o a aplicar una atenuante inexistente, como el TSJCYL en el caso de la Arandina, por tener similar edad. Las penas amplias permiten mayor proporcionalidad”.

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Se entiende mejor si se compara. El homicidio básico son 10 años y, con la ‘ley del sólo sí es sí’, la violación, pasa de una pena de 6 a 12 años a una de 4 a 12, para incluir la mínima en casos de abusos más leves. "La protección de las mujeres no va a mejorar por poner penas más altas, eso no evita que nos agredan. De hecho, tenemos la prisión permanente revisable, en Estados Unidos tienen pena de muerte, y no impiden que los delitos sexuales aumenten”, apunta Cira García Domínguez, “por eso era clave en esta ley educar en el consentimiento y dotarnos de una regulación más acorde con la realidad social actual”.

Entonces, ¿va a ser más permisiva?

Aunque Victoria Rosell admite que ya hay algún caso como el del profesor excarcelado en Madrid, también señala que “con la ley actual, habría cometido al menos dos delitos de agresión sexual con penetración y dos abusos sexuales, más elaboración de pornografía infantil y corrupción de menores. Delitos muy graves que se penaron solo con dos años y medio con la antigua ley, y que además creemos que erróneamente se han considerado despenalizados, cuando la Ley orgánica 10/2022 no ha despenalizado ningún acto sexual no consentido, al contrario”. Por eso, espera “que sean corregidos, porque los consideramos un error grave. Pero para ello han de ser recurridos por la Fiscalía o las propias víctimas, a quienes se revictimiza con estas revisiones que consideramos infundadas”.

La ley amplía la protección a las mujeres, las niñas y los niños. Se introducen nuevos agravantes, como la sumisión química, con pena mayor. El acoso laboral por razones sexuales también está gravado. Y son más rígidos en las suspensiones de las penas de prisión. Que el límite mínimo de penas haya bajado es debido a que se han refundido dos tipos penales, explican las expertas.

La importancia del consentimiento

Esta ley define expresamente el consentimiento para centrar el eje de los delitos en él, algo en lo que ya incidía el Convenio de Estambul y muy ligado a la libertad sexual real de las mujeres. Como en España ahora, también en países como Alemania, Bélgica, Croacia, Chipre, Dinamarca, Eslovenia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, Reino Unido y Suecia las leyes definen la violación como sexo sin consentimiento.

Eso ayuda a prevenir delitos sexuales y planta cara a la ‘cultura de la violación”, que normaliza e incluso justifica la violencia sexual. Las leyes que definen la violación en función de la falta de consentimiento establecen un límite claro entre las relaciones sexuales consentidas y la violación. Educan a la ciudadanía en un tema primordial.

polémica ley solo sí es sí
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La nueva ley define expresamente el consentimiento porque intenta centra el eje de los delitos en él, algo muy ligado a la libertad sexual real de las mujeres y que ya hacen 14 países europeos, además de España.

Que se denuncie sin miedo

Otro de los objetivos de esta es contribuir a que las mujeres no tengan miedo a denunciar, que sientan que el sistema las protegen de modo eficiente, que se escuche a las víctimas sin sesgos de género, en juzgados especializados. ¿Llevaba usted la falda muy corta? ¿Caminaba sola por la calle de madrugada? ¿Había bebido? ¿Antes de la agresión estuvo usted besándose con el agresor? Esas son algunas de las preguntas que se hacen habitualmente a las víctimas. Para ser considerada agresión sexual, se exigía oponerse con vehemencia. “A las mujeres, hasta este momento, en caso de violencias sexuales se las culpabiliza en los interrogatorios”, señala Cira García Domínguez.

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¿Llevaba usted la falda muy corta? ¿Caminaba sola por la calle de madrugada? ¿Antes de la agresión, besó al agresor? ¿Opuso resistencia? En muchos interrogatorios parece que se esté juzgando a la víctima. Eso cambia con la nueva ley, que ofrece juzgados especializados con formación en perspectiva de género.

Hay quien habla de calvario probatorio. Eso cambia con la Ley Orgánica de Garantía de la Libertad Sexual, que evita a las víctimas, entre otras cosas, las preguntas sobre si se resistieron ‘lo suficiente’. “Con perspectiva de género y una formación especializada, se tiene claro que hay muchas agresiones sexuales que no dejan secuela física, como hay muchas mujeres que no ofrecen resistencia por una causa determinada por los psicólogos, el entumecimiento de la víctima, que les impide moverse”, enfatiza García Domínguez.

Reacciones en los tribunales

En los tribunales hay disparidad. La Fiscalía General ha decretado que se va a ver caso por caso, pero mientras la Fiscalía de la Comunitat Valenciana rechaza todas las revisiones de condena por la ley del 'solo sí es sí y tres más coinciden con el criterio del Ministerio Público, otras nueve audiencias, incluida Madrid, se desmarcan y aseguran que revisarán condenas a agresores sexuales a la baja.

Por su parte, el Tribunal Supremo ha movido ficha: aumenta la condena de los exfutbolistas de la Arandina a nueve años por abusar de una adolescente de 15 años, pero ha matizado que la condena habría sido un año mayor con el anterior Código Penal.

Garantizar nuestra libertad sexual

Con todo, lo que comparten todas las expertas entrevistadas, es un mensaje de calma. La ley del 'Sólo sí es sí' podrá no ser perfecta, pero es una buena ley que supone un avance para los derechos de las mujeres. “Quizá por eso está siendo tan atacada, ha pasado siempre, con la Ley de igualdad en 2007 o la de violencia de género en 2004”, recuerda García Domínguez. Por eso, piden tiempo y confianza.

“Los ciudadanos y ciudadanas deben confiar en la Justicia. Nuestros jueces tienen una formación muy sólida y tomarán las decisiones más adecuadas a cada caso concreto, aplicando la perspectiva de género, como ya vienen haciendo y como pone de manifiesto la propia jurisprudencia del Tribunal Supremo”, pide Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género. “Lo importante es que quede claro el mensaje, está ley protege más y mejor a las mujeres”, concluye Cira García Domínguez.

polémica ley solo sí es sí
Ministerio de Igualdad
Victoria Rosell, magistrada y delegada del Gobierno contra la Violencia de Género.

Por su parte, Victoria Rosell anima a mirar al futuro: “Todos los hechos cometidos bajo esta ley, tendrán una respuesta mucho mejor del Estado, tanto si se denuncian como si no”. Además, recuerda que, en la actualidad, “la mayoría de víctimas de violencia sexual no denuncia, ni tiene dónde acudir, ni sabe qué hacer ante unos tocamientos en una fiesta o un transporte público, o una violación bajo los efectos de sustancias. La seguridad la dan los nuevos derechos. Nuestras madres y abuelas nunca estuvieron protegidas contra la violencia sexual. Nosotras y nuestras hijas, sí lo vamos a estar”.

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Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...