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De la misma manera que un resfriado se diagnostica con la existencia de síntomas como la tos seca, dolor de cabeza, goteo nasal y/o fiebre, existen indicios concretos para que un médico sepa que su paciente se encuentra ante una depresión. Y la distimia es uno de sus subtipos. "Para diagnoticar una depresión mayor (la más tipificada) tiene que haber un mínimo de estos cinco síntomas durante al menos dos semanas (sobreesfuerzo para realizar actividades cotidianas, ausencia o exceso de apetito, baja energía, problemas de autoestima, tristeza, falta de concentración o dificultad para tomar decisiones, insomnio o hipersomnia, sentimientos de desesperanza, tendencia a pasar más tiempo solo que con amigos o familiares, y ausencia de placer ante actividades que antes hacían disfrutar)", explica María Orosan, psicóloga sanitaria, colaboradora de Psicopartner.
En cuanto a la distimia (afecta a entre el 5% y el 6% de la población), aunque el catálogo de síntomas es el mismo, para ser diagnosticada tienen que darse dos de los síntomas antes enumerados, y mantenerse al menos durante dos meses. En el último cambio del Manual Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales, la distimia pasó a llamarse Trastorno Depresivo Persistente. Y aunque sus síntomas pueden interferir en las tareas diarias, no impiden cumplir con las responsabilidades.
"Más que un trastorno de la personalidad, los profesionales coincidimos en que es un estilo de personalidad que te acompaña casi desde el momento en que naces, con una tendencia al pensamiento victimista, atención al 'locus' externo sin tomar una perspectiva realista de lo que pasa, acabando por desarrollar una indefensión aprendida ("haga lo que haga, saldrá mal")", dice Cristina Martínez, del Gabinete Psicológico Mataró.
Para Elizabeth Clapés, psicóloga de Esmipsicologa, "la distimia es un trastorno mental bastante invisibilizado, porque se confunde con una persona triste. En ausencia de formación clínica, no cualquier persona sabría diferenciarla", detalla.
¿Cómo se comporta una persona distémica? Síntomas de la distimia
Una persona con distimia repite esa tendencia al aislamiento, a la incomprensión, vacío, soledad, baja autoestima... Y a su vez, con el propio comportamiento que generan con su nula implicación con todo, se encuentran bajos de energía, malhumorados y tristes, aislándose aún más.
Elizabeth Clapés nos da algunos detalles con los que podrías sentirte identificada: "son personas que han ido a terapia en muchas ocasiones en su vida porque su estado anímico basal es un poco más bajito. Cuando les preguntas cómo se encuentran en el día a día, la respuesta no es negativa, pero afirman creer que 'lo normal' es ser más feliz de lo que son, y refieren no saber qué hacer. Yo me he dado cuenta de que, a pesar de los ejercicios que intentas trabajar en terapia, les cuesta encontrar la satisfacción porque casi nada les llena, son retraídas, se sienten incomprendidas... Es algo crónico. Y además, al compararse con los demás, se incomodan más, por eso a ellos especialmente no les ayuda nada las redes sociales. Tienen momentos de felicidad, pero estos son bastante planos. Por eso en muchas ocasiones, la solución pasa por una medicación que les ayude", describe.
¿Cómo salir de ahí? Tratamientos contra la distimia
Desde luego, el primer paso ha de ser acudir a la consulta de un profesional para que, hecho el diagnóstico, paute una terapia cognitiva-conductual. Además, es importante escucharse a uno mismo, hacerse preguntas valientes y necesarias acerca del trabajo, el estilo de vida y las personas por las que estamos apostando como: "¿te hace tu entorno realmente feliz?". "Hay que hacer los ajustes necesarios en la vida; a veces es simplemente un cambio de aficiones. Hacer un movimiento en esa tuerca, aunque sea pequeño, puede desencadenar una mejoría", explica Cristina Martínez.
"La psicoterapia con técnicas cognitivo conductuales consiste en modificar patrones del pensamiento, reestructurando los posibles pensamientos disfuncionales. Las herramientas de las que nos valemos son la determinación de objetivos que el paciente va cumpliendo para obtener refuerzos y salir del bucle de la depresión. También utilizamos técnicas de relajación muscular y de visualización", prosigue María Orosan.
En los casos en que la psicoterapia no funciona, es muy importante no culparse. "A veces tiene que ver simplemente con una alteración de neurotransmisores como la serotonina o la noradrenalina y hay que echar mano de los fármacos, pero ahí sólo puede intervenir la psiquiatría, así que en muchos casos es a este especialista al que derivamos al paciente", concluye Orosan.
Lo importante es que no te juzgues y que "tomes la temperatura de tu ánimo", Si sientes que, a pesar de tener todo lo que deseas, no te sientes satisfecha con tu vida, no dudes en consultar a un profesional. De la misma manera que cuando no te sientes en forma físicamente porque estás cansada, tienes malestar estomacal, una contractura en la espalda o te ha salido una mancha en la piel acudes a un profesional, el mismo respeto se merece tu estado anímico. Y esto es extensible también si crees que alguien cercano lo pueda estar pasando. No dudes y... ¡sal de dudas!
Periodista especializada en belleza, bienestar y estilo de vida desde hace más de 25 años. Desde que se licenció en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, ha escrito para medios como Elle, Vogue, Woman, Yo Dona, Mujer Hoy, Elle Gourmet o Harper’s Bazaar. Dentro del mundo de la belleza, es experta en peinados, cortes de pelo y cabello en general (en una alfombra roja, no se le escapa el más discreto de los postizos ni el más escondido de los trucos) y lo sabe todo acerca de color y las últimas tendencias capilares, gracias a que se tituló en Peluquería en la Academia Guallar de San Sebastián mucho antes de estudiar periodismo. Si no hubiera sido reportera, le hubiera gustado ser antropóloga o socióloga, por eso disfruta como una niña con ensayos que le ayuden a entender mejor al ser humano y su conducta, individual y en masa, o entrevistando a los expertos para sus artículos sobre psicología y tendencias sociales. Probadora profesional de experiencias, es capaz de sumarse a cualquiera de sus valientes retos “30 días sin…” para luego contar cómo es transitar durante un mes fuera de su zona de confort.












