Habla con la misma pasión de las iniciativas culturales que de las ligadas a los negocios, dos mundos que le encanta compaginar e incluso aunar. Guillermina Mekuy tiene 38 años y sí, aunque nació en Guinea Ecuatorial en una familia acomodada y se trasladó de niña a España –aquí estudió Derecho y Ciencias Políticas–, puede presumir de ser creadora y CEO de la firma cosmética Clementyne; de haber escrito tres libros (el cuarto está en camino), y de proyectos como el grupo empresarial Sueño Joven, la revista MEIK y MK Ediciones. "En la universidad yo pensaba en mis bisabuelas, que no pudieron vivir esta vida. Ellas no tuvieron la oportunidad por ser mujeres, por ser negras, por muchas cuestiones". Quizás por eso aceptó ser ministra de Cultura y Turismo en Guinea Ecuatorial, de 2012 a 2016, un cargo que ocupó siendo muy joven: "Yo dije: 'No importa mi sexo ni mi edad ni mi raza, simplemente soy una profesional y me voy a implicar a tope'". Como ha hecho en sus últimos proyectos: el Centro de Ginecología y Fertilidad de Oyala, en Guinea Ecuatorial, y Lumba Producciones, una empresa audiovisual volcada en rodajes, campañas de moda y reportajes. Descubre de dónde saca Guillermina Mekuy tanta energía.

«Decide qué te gusta y conviértelo en lo mejor que haces»

Publicaste tu primera novela, 'El llanto de la perra', a los 17 años. ¿Canalizar bien la fuerza de la juventud ayuda a triunfar?

La pasión y la inocencia de la juventud, unidas a la constancia y la ilusión, dan una fuerza y unas capacidades increíbles. Con el tiempo, cuando miras atrás, ves que son la base de la vida. Y lo mejor es que a veces ni siquiera eres consciente del esfuerzo que haces porque disfrutas muchísimo.

«Creo en el trabajo constante, duro. En la vida nadie te regala nada»

Estudiaste Derecho y Ciencias Políticas. ¿Pensabas que llegarías a ser ministra de Cultura?

Creo en la cultura como la esencia de todo porque nos dice de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos. Mis bisabuelas no tuvieron las mismas oportunidades que yo por ser mujeres, por ser negras… y por ellas tenía que dar lo mejor de mí. Pero jamás imaginé que llegaría a ser ministra. Yo siempre he sido una mujer muy cultural porque estoy convencida de que ahí está la clave de nuestra historia.

Cuando quieres algo, ¿vas directa por ello?

Muchas veces los límites nos los ponemos nosotras mismas. En mi etapa de ministra lo que para muchos era difícil para mí fue una aventura.

«Brillar por tu trabajo te hará sentir que puedes comerte el mundo»

¿Qué aporta crecer a caballo entre dos países?

Formarse en varias culturas es el mejor regalo que puedes tener. Por eso a las jóvenes les diría que abran su mente. El mundo es maravilloso, enorme. Pero para aprender a vivir hay que abrir los ojos y tener la mente libre.

En 2017, lo dejaste todo para ser madre. ¿Triunfar significa renunciar a las aspiraciones personales?

¡No! De la ilusión se consigue todo. Pero en la vida nadie te regala nada. Hay que estar despierta. Si no trabajas y te esfuerzas día a día, la suerte no existe y verás cómo las oportunidades pasan por delante de ti sin pararse.