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En el libro 'Los hombres me explican cosas' (Capitán Swing), y antes en un artículo homónimo, la periodista y activista feminista Rebecca Solnit (Connecticut, 1961), escribió sobre algo que nos ha pasado a todas: que algún varón te explique algo en lo que tú eres experta, mucho más que él, incluso en feminismo. En el caso de Solnit, mientras ella trataba de explicarle su libro, él la interrumpió para contar de qué iba uno que sí que era interesante... ¡justo el que la autora acababa de publicar!
En inglés bautizaron aquellas maneras condescendientes, tan reconocibles para casi cualquier mujer en el mundo, como 'mansplaining' y Solnit se convirtió en una de las escritoras feministas más populares del planeta, capaz de analizar como nadie el mundo con perspectiva feminista. El año pasado publicó un libro que deberías incluir en tu biblioteca feminista, 'La madre de todas las preguntas' (Capitán Swing), perfecto para reflexionar de cara al 8M.
Desde que la escritora lo bautizó, el término 'mansplaining' se popularizó tanto que fue palabra del año para 'The New York Times' y en 2014 se incluyó en la versión 'online' del Diccionario de Oxford. Solnit, considerada una de las 25 personas que están cambiando el mundo, continuó con su disección de la sociedad con su habitual brillantez y sentido del humor, siempre con el ojo puesto en los temas de género.
Entre sus fans se encuentra la actriz y activista Emma Watson, que aparte de recomendar sus libros en su club de lectura Our shared shelf , compartió fotos y una charla con la escritora en su IG y le manifestó su gratitud. "Me siento más capaz de ver, sentir y expresarme gracias a ella. Todos tenemos muchos tipos diferentes de madres: intelectuales, creativas, políticas… Rebecca Solnit es una de las mías", dice Watson que, además, asegura que la escritora "acaba con esa idea de que las feministas no tenemos sentido del humor: ella es muy divertida".
'La madre de todas las preguntas' es un ensayo en el que escribe sobre temas que deberían preocuparte o hacerte reflexionar. Cuestiones como por qué el silencio está indisolublemente ligado a la mujer o por qué te debería mosquear cómo está enfocada la historia de la humanidad, todo ello visto desde una perspectiva de género…
Te contamos ocho temas de los que habla Rebecca Solnit en su libro y que son de esos que van a dar que hablar en relación a la igualdad de género, pero también otros que nos han hecho saltar las alarmas gracias a leer a Solnit, una de las mayores prescriptoras del feminismo, que nos señala los asuntos sobre los que deberíamos estar alerta, siempre con su personal y profundo sentido del humor.
La madre de todas las preguntas
Cuenta Rebecca Solnit en el primero de los artículos de su ensayo que, hace algunos años, tras una conferencia que había dado sobre Virginia Woolf, flipó en el turno de preguntas. La escritora no daba crédito a que la gente preguntara sin cesar sobre si Woolf había sido madre. Aquello se convirtió en el tema principal de conversación. No la grandeza de los escritos de la literata, o su posición ante el mundo, o la brillantez de su pensamiento. No. Todo se reducía a si había sido madre y, como no lo había sido, a por qué no.
Cualquier mujer entre, aproximadamente, 30 y 45 años, o incluso 50, sabe lo que es estar expuesta a 'la madre de todas las preguntas': ¿Cuándo vas a tener hijos? Parece que al cumplir los 30, se abre la veda para preguntarte por tu intimidad y hasta sobre tu sexualidad. Todo relacionado con esa idea que subyace de que una mujer sin hijos es una mujer incompleta. O egoísta. O que no sabe lo que hace y acabará por arrepentirse.
En su ensayo, Rebecca Solnit explica que se cansó de que periodistas, gente conocida y hasta desconocidos, le preguntaran si iba a ser madre. La articulista reflexiona sobre los motivos por los que una mujer no tiene hijos, cuenta los suyos y señala que, en realidad, todas esas razones pertenecen a la esfera privada, esa que "no incumbe a nadie más que a ellas", a las mujeres. Si vas o no a procrear no es un asunto público por el que cualquiera te pueda preguntar, pero lo parece.
Ser madre: ¿y a ti qué te importa?
Como siempre, Solnit va un paso más allá y señala que lo fundamental es que "la pregunta da por supuesto que las mujeres solo pueden vivir de una única forma correcta". La maternidad se convierte según la sociedad en eso que completa a una mujer. Algo que la escritora denuncia como alienante.
Lo explica muy bien la periodista María Fernández-Miranda en la charla que dio en TEDxBarcelonaWomen y en su libro ‘No madres’, donde explica este fenómeno y que es justo el que deberían leer todas esas personas que tanto preguntan. Fernández-Miranda, por cierto, ante la temida pregunta sugiere contestar, sin miedo y con el mismo descaro que quien te pregunta: "¿Y a ti qué te importa?".
Así que, para dar ejemplo y que nos dejen en paz a todas, la próxima vez que te veas tentada de preguntarle a una mujer si tiene pensado ser madre, párate primero a pensar si le harías la misma pregunta a un hombre y, después, vuelve a cuestionarte: "¿Realmente es necesario preguntarle eso?".
El silencio y cómo nos afecta (mucho) a las mujeres
La parte más larga y con más enjundia de 'La madre de todas las preguntas' es la que Solnit dedica al silencio, el objeto principal de su libro. "Lo empecé pensando que estaba escribiendo sobre las muchas formas en que se silencia a las mujeres. Pronto caí en la cuenta de que las formas en que se silencia a los hombres eran una parte inseparable de mi tema", señala la autora.
Además, la escritora explica que los silencios recíprocos –los que unos y otras callamos– nos atan en forma de roles de género, además de permitir que los crímenes queden impunes. Y ahí entronca Solnit con la importancia de hablar. Ellos, de sus debilidades, de dejarse llorar sin vergüenza ni pudor. Como decía el otro día el gran Pau Donés en la entrevista que le hizo Jordi Évole en el documental 'Eso que tú me das', "llorar es de valientes".
Nosotras hemos de rebelarnos, viene a decir, alzando nuestras voces en lo posible, porque quedarse sin ella "es deshumanizarse o quedar excluido de la propia humanidad. Y la historia del silencio es fundamental en la historia de las mujeres". Conviene no olvidar las palabras de la gran poeta y activista feminista afroamericana, Audre Lorde: "Tu silencio no te protegerá. Lo que se calla no existe".
Alza la voz
Recuerda Solnit como, cuando un hombre escribe sobre hombres, habla de la humanidad pero, sin embargo, cuando una mujer escribe de mujeres –de ella misma–, lo hace solo para otras mujeres. Para acabar con ello es necesario visibilizarnos, narrar nuestras historias, denunciar el daño, los abusos. Cubrirnos de valor y hacer una red de sororidad que nos llene de fuerza hasta lograr que lo universal también sea femenino.
Por eso la importancia de movimientos como #MeToo en los Estados Unidos o el que impulsó la periodista Cristina Fallarás con el 'hashtag' #Cuéntalo, tras leer un artículo de la escritora catalana Bel Olid sobre los abusos sexuales que había sufrido. Aquello se convirtió en un inmenso clamor en las redes sociales: más de tres millones de personas en diez días. Imprescindible porque no hay que olvidar que "el silencio es la condición universal para la opresión". Los únicos que salen ganando con él son los opresores.
Ojo con la historia que te cuentan
Si Solnit ya te ha dejado claro que la narrativa es importante, ahora y en el futuro, por supuesto no iba a dejar pasar la oportunidad de echar un vistazo hacia atrás. Comienza a revisar la historia, escrita, como deja claro, en su mayor parte por los varones, con el artículo 'Escapar del barrio residencial de hace cinco millones de años', quizá el que transpira más humor de todo el libro.
Tanto le ha fascinado el tema, que su ensayo más reciente, aún no publicado en España, se titula en inglés 'Whose story is this?' (¿De quién es esta historia?). En él, hace un repaso a quienes cuentan la historia y quienes son excluidas de ella: mujeres, personas de color, personas de la comunidad LGBTQ+. La activista señala que en estos momentos la gran batalla por el poder se libra fundamentalmente en el terreno de la narrativa.
Las conclusiones de la autora son muy claras: los historiadores han encerrado a las mujeres desde tiempos remotos en casa –con niños, ancianos, etc–, mientras ellos estaban de caza. Lo que ella llama "la historia del barrio residencial de hace cinco millones de años". O lo que es lo mismo, ¿qué mejor arma tiene el patriarcado que justificar la sumisión femenina con la tradición?
Y contraataca al afirmar que hay "abundantes pruebas que contradicen la historia del hombre cazador". Además de las que desglosa ella en el libro, los estudios más recientes confirman su teoría.
Mujeres que cazaban
El año pasado se publicó en la revista 'Science Advances' el hallazgo de una mujer de entre 17 y 19 años, una cazadora de hace unos 9.000 años encontrada en los Andes. Este descubrimiento demuestra que las mujeres también salían a cazar. No es un caso único, según las investigaciones más recientes, solo en América, la participación femenina en la caza en el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano pudo ser de entre el 30% y el 50%.
Una vez más, Rebecca Solnit pone el dedo en la llaga: pese a las representaciones habituales, las mujeres han arrimado el hombro tanto como los hombres en la supervivencia, el trabajo y la evolución de la sociedad. "Las historias que promueven la idea de la familia nuclear patriarcal tienen poco que ver con lo que las mujeres han hecho realmente a lo largo de la mayor parte de la historia o de la prehistoria", apunta.
No es un tema superficial, ya que esa representación clásica de la mujer dependiente ha llevado a que incluso grandes pensadoras mujeres como Hannah Arendt describieran "la condición femenina como algo que implica poco más que la producción de bebés". Imagina las consecuencias de esto.
"Necesitamos dejar de contar la historia de la mujer que se quedó en casa, pasiva y dependiente, esperando a su hombre. Ella no estaba sentada a la espera. Estaba ocupada. Y todavía lo está", concluye la autora, que en otro artículo del libro analiza la película 'Gigante', con Elizabeth Taylor de protagonista, como ejemplo del poderío. Mírala a ella como ejemplo y no dejes que nadie te cuente la película de tu vida. Mejor, como sugiere Solnit, créala tú.
La falta de referentes en clase
Esa falta de referentes también la puedes percibir desde la escuela. Cuando en el instituto, te da la impresión de que apenas se habla de mujeres influyentes en las clases de historia o lteratura, no es una paranoia tuya. La profesora de Literatura y asesora en coeducación e igualdad Ana Navajas tuvo la misma impresión y puso en marcha un estudio para ponerle cifras. La conclusión es que en el material de estudio de la ESO, las mujeres solo ocupan un 7,6%, de media.
En concreto, en asignaturas como historia o ciencias solo aparecen un 5% de féminas, cifra que baja al 1% en la asignatura de tecnología. En el informe Las mujeres en los contenidos de la Educación Secundaria Obligatoria, Navajas demostraba que aunque las había, las mujeres han sido obviadas de los manuales académicos en lo que ella considera "el gran fraude de la educación".
Algo así viene a decir Elizabeth Lesser en su último libro, 'Que hable Casandra' (Maeva Ediciones), donde revisa la historia, los relatos que han construido nuestra civilización y muestra la notable ausencia de mujeres en ellos. Haberlas, 'haylas', pero no aparecen. Lesser explica que "siempre quise saber qué hacían las mujeres en cada época de la historia". Además, los valores tradicionalmente femeninos nos podrían conducir a una sociedad mucho mejor.
De su curiosidad nace este interesante libro que se pregunta, "¿qué hubiera pasado si la humanidad hubiera decidido desde el principio que antes de apartarnos los unos de los otros, antes de atacar, antes de ir a la guerra, daríamos una oportunidad a otras nobles cualidades humanas: la comunicación, la ternura, el cuidado, el perdón?" Quizá aún no sea tarde para saberlo y apostar por un mundo donde esa cualidades dominaran y no la violencia, la competitividad extrema, ni la guerra.
Retroceso en los derechos de la mujer
Uno de los derechos por el que lucha el feminismo es el de decidir sobre tu cuerpo, algo que se expresa en su total plenitud en decidir con plena libertad sobre tu salud reproductiva. En los últimos años, hemos asistido a un retroceso en ello. En Estados Unidos, pese a ser un derecho reconocido como constitucional, el estado de Texas ha aprobado una ley superrestrictiva respecto al aborto, lo que ha supuesto un enorme retroceso para las mujeres.
Por su parte, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha advertido de que la pandemia ha supuesto un retroceso de hasta 10 años en derechos ya conquistados y consagrados de las mujeres. Ante un aumento de la pobreza, por ejemplo, las niñas son las primeras en ser obligadas a abandonar la escuela, mientras que las mujeres son las primeras en perder sus trabajos. Además, niñas y mujeres quedan más expuestas al riesgo de violencia sexual.
Las agresiones de la extrema derecha
Pero también en España la situación en cuanto a derechos de la mujer es alarmante ante el auge de la extrema derecha. Vox es el único partido que niega la violencia de género, algo que lo convierte en muy peligroso para garantizar los derechos de todas las personas. El partido de Santiago Abascal es contrario al feminismo e incluso ha llegado a decir que las manifestaciones del 8M son "marchas de la muerte” y que “caricaturizan la belleza de las tradiciones familiares”.
Incluso votó en contra de ayudar a las víctimas de la violencia machista. Así, Vox votó en contra del decreto ley para declarar esenciales en el estado de alarma los servicios de atención a las víctimas de violencia machista mientras durase la pandemia, algo imprescindible para proteger a las mujeres en situación de maltrato.
La cruzada contra lo que llaman ‘ideología de género’ hace que el partido de extrema derecha esté también en contra de dar ayudas a los centros de acogida, los pisos tutelados y otros recursos destinados a las víctimas de violencia de género. También atacan a los colectivos LGTB+. Por eso, no está de más analizar bien lo que dicen y hacen. Y, también, las consecuencias que puede tener que lleguen al gobierno para tus derechos.
Periodista, guionista y escritora especializada en feminismo y cualquier tema que tenga que ver con los derechos humanos y la igualdad de género y el colectivo LGTB+. Además de viajar, sus otras pasiones son los libros, el cine, la música. La podéis encontrar de festivales y conciertos, dándolo todo bailando. Coautora con Mabel Lozano del libro ‘Te invito a un mojito', sobre el cáncer de mama. Le encanta entrevistar a mujeres 'power' y se motiva en 3, 2, 1...












