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Fascinación, misterio, controversia, miedo… Las imágenes de los sueños que se asoman a nuestras vidas durante el descanso han despertado desde hace miles de años una enorme curiosidad. Pero ¿sirven para algo o son simplemente una especie de películas de comedia de Netflix que a menudo resultan imposibles de entender? La ciencia te lo explica. "Los sueños constituyen un proceso fisiológico en el cual nuestro cerebro restablece de forma activa las competencias físicas y psicológicas para que funcione correctamente", señala el neurólogo Javier Pelegrina, del hospital Vithas Granada.
Así, si dormir es beneficioso para recuperar la energía, producir hormonas imprescindibles. reforzar el corazón y mejorar tu salud, las experiencias oníricas también sirven para recuperar el equilibrio que todos los organismos necesitan para sobrevivir. Por otro lado, está el significado de los sueños, algo que puede resultar también apasionante de descifrar.
¿Por qué soñamos?
Durante los minutos, las horas o las noches que cierras los ojos con la intención de recargar las pilas, tu cerebro sigue alerta, aunque con una actividad diferente a la que desarrolla durante el tiempo que estás despierta. También cambia tu frecuencia cardiaca, respiratoria e incluso tu función muscular. Y aunque tu cuerpo se paraliza, tu mente se mantiene activa, tan activa que a ratos registra un dinamismo espectacular. Mientras duermes el cerebro funciona igual que en vigilia salvo en dos partes: la que transmite las órdenes para que te muevas (por eso podemos tener la sensación de correr, pero no lo hacemos) y la que se encarga de la lógica de nuestros pensamientos.
"Esto justifica que los sueños sean muchas veces caóticos (o sean pesadillas, que tienen significado también). Porque, en realidad, es cuando nos despertamos cuando lo ordenamos todo, porque no admitimos el caos", explica el doctor José Antonio García Higuera, del Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia de Madrid.
¿Cuándo soñamos?
Mientras dormimos, el cerebro pasa por dos fases principales, la NO-REM, que a su vez está dividida en tres etapas y que representa alrededor del 75% del tiempo total, y la REM ('Rapid Eyes Movement'), de alta actividad, ausencia de tono muscular y que es en la que más sueños se registran. "La mayor parte de los que recordamos ocurren en esta etapa. Sin embargo, se cree que también suceden en otras, aunque los olvidemos", aclara la neuróloga Celia García Malo, del Centro Integral de Sueño y Neurociencias,
Las fantasías (también fantasías sexuales y sueños eróticos) que aparecen durante el periodo REM pueden ser muy reales e incluso tener un argumento verosímil. Si alguna vez te has despertado y recordabas a la perfección algo que te había ocurrido –por ejemplo, una cita: tu 'crush' llevaba una camiseta de tu grupo favorito y vaqueros; tú llevabas una mini negra con un top de florecitas y, mientras bailabais, sonaba una canción de Aitana en una discoteca con sillones rojos– es porque lo has vivido en esta fase. "Los sueños que somos capaces de reproducir con detalle tienen lugar en este momento de alta actividad cerebral, que se suele alcanzar a los 90 minutos del inicio del sueño. Dura entre diez a 20 minutos en cada ciclo y ocupa el 25% del tiempo del total", explica el doctor Pelegrina. "Pero desgraciadamente, soñar no implica dormir bien. De hecho, hay personas que crean demasiadas historias o argumentos muy realistas, lo que genera una sensación de falta de descanso", añade García Malo. Si esto ocurre, tu experiencia onírica, lejos de beneficiarte, te puede perjudicar, y no ya por su contenido, sino porque es tan dinámica que acabarás agotada.
La cuarta parte del tiempo que dormimos estamos en la fase REM, muy activa para el cerebro y que es cuando más soñamos.
¿Para qué sirven los sueños?
Muchas teorías aseguran que estos momentos de contenido onírico, además de mantener en equilibrio el cerebro, pueden tener funciones relacionadas con la mejora del aprendizaje, la estimulación de la memoria y la capacidad para enfrentarnos a situaciones difíciles. Muchos autores creen que a veces los sueños funcionan como terapeutas internos que nos ayudan a lidiar con el estrés y a prepararnos para la vida real porque nos sitúan frente a problemas que luego vamos a encontrar en nuestro día a día o como preparativos para que seamos capaces de tomar decisiones complejas.
Las experiencias oníricas pueden funcionar como terapeutas internos que nos ayudan a enfrentarnos a los problemas.
El significado de los sueños
"La idea de que los sueños tienen significado se introdujo en nuestra sociedad a través de los trabajos de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, y de un conjunto de teorías psicológicas y técnicas terapéuticas que son difíciles de medir y cuantificar y no tienen aval empírico", nos cuentan Antonio Mata y Rafa Pezzini, fundadores de la plataforma de divulgación de Psicología científica CONDUCTEAM.
Según ambos expertos, los sueños no tienen una interpretación o significado más allá de lo que ocurre en ellos: son simplemente una forma de exposición ante las circunstancias que hemos vivido hasta el momento en el que soñamos, y que han sido creados a partir de las relaciones que hemos formado con el entorno que nos rodean.
"Lo más interesante no es el contenido de la narrativa que el soñante (o paciente) hace del sueño, puesto que no se sabe hasta qué punto está relacionado con algo real. Lo más interesante es detectar qué variables o circunstancias están reforzando a la conducta verbal del soñante a la hora de relatar el sueño y cómo esto “encaja” con lo que sabemos de él y de toda su “historia de aprendizaje vital”, cuentan.
La doctora García Malo, en cambio, puntualiza, y advierte que algunos contenidos de los sueños sí pueden tener significado y avisarnos de patologías. Así, si para ti es recurrente sentirte atrapada o agredida durante la noche puede que tu mente te esté avisando de que tienes apneas (cortes en la respiración) o parasomnia (trastorno que se manifiesta con terrores nocturnos, sonambulismo, bruxismo…).
95%: es el porcentaje de los sueños que se olvidan. Los borras a los pocos minutos de despertar.
El mundo de las pesadillas
A veces los sueños son desapacibles (como sucede cuando soñamos con cucarachas o soñamos con serpientes o que se nos caen los dientes, sueños que son bastante comunes), pero no por ello dejan de tener efectos beneficiosos. Siempre, eso sí, que no sean obsesivos o recreen situaciones que te hagan entrar en pánico.
¿Por qué tenemos pesadillas? ¿Para qué sirven?
Desagradables y angustiosas, las pesadillas están dentro de las parasomnias, que son esos trastornos del sueño que suceden en la fase REM. Pueden aparecer como consecuencia de situaciones de ansiedad y estrés, o asociadas a ciertos fármacos o a episodios de fiebre alta.
"En el caso de las pesadillas, soñar nos puede servir para prepararnos para alguna situación de la vida real que sentimos y percibimos como “peligrosa” y que nos provoca miedo o ansiedad. Sería como una “exposición encubierta” (una técnica de modificación de conducta que se utiliza para superar “fobias”) que nos sirve para que, si en algún momento ocurriera tal situación en la vida real, estemos mejor preparados emocionalmente gracias a la 'habituación al estímulo' que ocurre", cuentan Mata y Pezzini.
Claves para intentar soñar bonito
"Sería genial controlar los sueños para que siempre fueran dulces. Pero son absolutamente involuntarios", señala la doctora Celia García Malo. Dicho esto, aquí te dejamos algunas medidas que pueden hacer más fácil que sólo experimentemos visiones y emociones positivas mientras dormimos.
- Adiós estrés. Una tila u otra infusión relajante puede ayudarte a alejar las preocupaciones de tus pensamientos nocturnos. Haz ejercicios para alejar el estrés y la ansiedad.
- Meditación/relajación. Pon una mano en el vientre. Siente cómo pasa el aire por tus fosas nasales y se mueve tu abdomen. Respira lentamente y vete concentrando en las partes de tu cuerpo, de los pies a la cabeza.
- Higiene del sueño. Establece una rutina para acostarte y despertarte. No tomes excitantes (cafeína, alcohol…) seis horas antes. No hagas cenas copiosas. Descansa en una habitación bien ventilada. Hay trucos para dormir bien y alejar el insomnio. Usa ropa de cama cómoda. Elimina los ruidos y la luz. No te lleves a la cama trabajo ni dispositivos electrónicos.
Cristina es redactora de belleza y estilo de vida en Cosmopolitan. Con más de cinco años de experiencia en revistas digitales, adora escribir tanto de tendencias de maquillaje, peinados, productos para el cuidado de la piel y ‘looks’ de celebridades como de cultura y ‘lifestyle’, en el sentido más amplio de la palabra: la verás firmando artículos sobre libros o música, pero también sobre juegos, frases para todo tipo de ocasiones o incluso sueños, un tema que capta mucho su interés desde hace tiempo.
Cristina se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III en el año 2017 y desde entonces no ha parado de escribir sobre todo aquello que le apasiona. Antes de aterrizar en Cosmopolitan realizó prácticas en varios medios locales y pasó por las redacciones de Enfemenino, Mia y Marie Claire, donde también ha publicado artículos y reportajes de moda, belleza y cultura.
Actualmente compagina su trabajo como redactora 'freelance' con otra de sus grandes pasiones, la fotografía musical. Si no está escribiendo frente al ordenador o buscando inspiración para sus temas, seguramente podrás encontrarla cámara en mano, en primera fila de un concierto cualquiera de Madrid.












