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  • En el #Día13, hablamos de todas las ventajas que tiene vivir en un pueblo y que una es más consciente ahora que no puedo salir de casa.

Mira que tenemos a nuestra disposición cientos y cientos de cosas que hacer para entretenernos durante el aislamiento obligatorio en casa que ha impuesto el Gobierno, como medida de prevención debido a la rápida propagación del coronavirus. Desde claves para subir el ánimo, ideas para hacerte fotos y tener tu perfil de Instagram actualizado sacadas de Kylie Jenner, unas cuantas telenovelas de Netflix con las que conseguirás abstraerte de todo lo que está pasando, hasta la razón definitiva de por qué no deberías escribir a tu ex durante estos días de soledad. Pues nada. A una servidora lo que mejor le funciona para calmar su ansiedad y no ver el mundo de una manera tan negra es vivir en un pueblo.

Las ventajas que tiene son infinitas. Siendo prácticos, la población es mucho menor, el mío tiene unos 10.000 habitantes, lo que significa cruzarte con menos personas cuando tienes que salir a la calle por necesidades básicas. Es decir, y siento ser tan sincera, ¡menos probabilidades de contagio! Pero mucho más significativo es el hecho de que tengo jardín y vivo, literalmente, a escasos metros del campo. En concreto, resido en un chalet adosado que dispone de un pequeño terreno delantero no comunitario. Es decir, ¡solo mío, de mi familia y mis dos gatos!

Parece que aportando estos datos lo único que busco es dar envidia. Nada más lejos de la realidad. Estoy en la mitad de los 20 y os puedo asegurar que muchas veces he pensado en independizarme. En dejar la localidad en la que he vivido desde que tengo uso de razón y donde tengo a la gran mayoría de mi círculo social, para mudarme a la capital, sentirme rodeada de gente constantemente, tener el trabajo más cerca de casa, no tener que depender del coche cada vez que salgo de fiesta aunque viva a escasos 25 kilómetros de Madrid. Todo son ventajas si vives en cualquier barrio del núcleo urbano pero, ¿sabéis qué? Después de esto, la balanza se sigue posicionando a favor de mi pueblo.

No os voy a decir que conozco la sensación de estar encerrado en un piso, porque no es verdad. En cuanto veo que las paredes empiezan a comerme, que las noticias del telediario solo me provocan emociones negativas o que simplemente necesito tomar el aire, salgo al jardín, respiro profundamente un par de veces y consigo ver las cosas de una manera mucho más positiva. Por no hablar de las ganas que tengo de que empiece a salir el sol para poder pasar tiempo a gusto allí.

Y es que es verdad eso que dicen sobre que, durante los momentos complicados, el ser humano es consciente de lo que realmente es importante para su bienestar. En el día a día, para mí no hay nada más valioso que poder llegar a casa después de un largo día de trabajo en la ciudad, aparcar el coche en la puerta y sentir el silencio. Solo escuchar a los pájaros y, no os lo voy a negar, algún gallo de madrugada. De igual manera que no cambiaría por nada dejar de ir al bar donde saben qué ponerte cuando les dices: ‘‘lo de siempre’’, el tener a todos mis amigos y familiares a pocos minutos andando de distancia o incluso el sufrir todos los dramas telenoveleros que ocurren en una localidad pequeña, ya que somos pocos y todos nos conocemos demasiado. Sin mencionar la mejor parte: las fiestas de pueblo. No hay nada comparable a eso.

Pues si unimos todo eso con el hecho de que, además, tener ese espacio de libertad es lo único que me está haciendo resistir con fuerza y positivismo a esta situación tan complicada que nos está tocando vivir... Aquí me quedo.

Por cierto, Daganzo. Mi pueblo se llama Daganzo.

Headshot of Nerea Panicello

Nerea Panicello es experta en música, series y redes sociales. No hay canción pop que no haya pasado por los auriculares que siempre lleva puestos, entrega de premios Grammy o MTV VMA’s que no haya cubierto en directo o festival al que se haya quedado con ganas de ir. Tampoco ficción (serie o película) de Netflix o HBO Max de la que no se obsesione con el reparto y busque todas las teorías de los fans. Ni reel de Instagram o vídeo de TikTok viral que no haya recibido su ‘iike’. Su carpeta de guardados en IG está repleta de ideas para crear contenido.

Su momento favorito de la jornada laboral es cuando se sienta frente al artista o intérprete de turno para someterle a sus preguntas o a unos de los retos en vídeo de COSMOPOLITAN. Ha entrevistado a cantantes como Lola Índigo, Rauw Alejandro, Camilo o la banda Morat. También a actrices como Claudia Jessie (‘Bridgerton’), Kristen Stewart o Maisie Williams. Aunque siempre recordará sus cinco minutos de gloria con los Jonas Brothers.

Nerea se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2018. Antes de colocarse el birrete, realizó prácticas durante 2017 en la Revista de Ana Rosa Quintana. Lleva formando parte de Cosmopolitan desde 2018. Actualmente está terminando un Máster de Periodismo Digital y Nuevos Perfiles en la Universidad Rey Juan Carlos. En sus ratos libre, recibe clases de lengua musical y batería para seguir mostrando lo que no se ve las canciones.

Acumula seis años de experiencia, en los que ha elaborado temas para sus versiones ’print’, diariamente en digital y ejercido de Community Manager en cuantiosas ocasiones.