• Hay quien ha decidido reorganizar su vida entera en plena cuarentena... A mí, tanta productividad no hace más que estresarme.
  • Guía para mantenerte zen hasta que pase el estado de alarma.

Hola, soy yo, el único ser humano que se olvidó de comprar una batidora y todo el arroz y pasta del supermercado.

Si hay algo que me pone más de los nervios que la pandemia del COVID-19 es todas y cada una de las 'influencers', amigas de la universidad y compañeras de trabajo que se esfuerzan por "optimizar" la cuarentena para hacer cosas productivas.

Querida familia de Instagram, me alegro mucho por vosotros, de verdad. Está bien que hornees tu propio pan, que organices tu armario y que te inicies en el yoga, ¡pero comer patatas fritas y dormir 12 horas diarias también es una forma válida de pasar la cuarentena! ¿Verdad? ¿O va a ser que habéis puesto vuestra vida en orden al mismo tiempo y no me habéis avisado?

Me voy a sincerar, están despertando en mí nuevos sentimientos que sólo me suelen visitar por Navidad. Ya sabes, esos que sientes cuando la gente sube fotos con su madre y su perro vistiendo pijamas iguales (el perro también), mientras que tú llevas una camiseta publicitaria que tienes desde los 14 años. Y que llevas tres días sin lavar.

La cosa empeora cuando tomo conciencia de que esta situación se puede prolongar semanas o incluso meses. No puedo ignorar las redes sociales más de 24 horas sin sentir que he abandonado la civilización y que nunca llegaré a mi completa reinserción. ¡Internet es todo lo que tenemos ahora mismo! Pero al mismo tiempo, hace que me sienta mal por fracasar en eso de rentabilizar mi tiempo de confinamiento.

¿Os habéis puesto de acuerdo para ordenar vuestra vida al mismo tiempo?

En mi 'lista de cosas que me arrepiento de no haber comprado antes de la cuarentena' figuran: por lo menos cinco chándales, un mono para dormir bonito, uñas postizas, mascarillas, un perro, todo el supermercado, un piso con más de una habitación (¡y balcón!), utensilios para hacer té matcha, los 85 libros de Oprah’s Book Club', unas zapatillas con pelo y un escritorio para teletrabajar en condiciones.

Pero incluso si tuviera todas esas cosas, intentar seguir el ritmo de Instagram es demasiado difícil. Es mucho más sencillo admitir que nos hace más felices trabajar por la noche en el sofá, tapadas con una manta, comiendo queso y viendo 'Real Housewives'. Más contenido que anime a esta forma de llevar la cuarentena, por favor.

A mis amigas que se maquillan para trabajar desde casa y siguen desayunando sano: ¡os sigo queriendo! Haced lo que os apetezca, pero no os enfadéis si silencio vuestros Insta Stories los próximos dos meses. Mientras tanto, seguiré trabajando con mi copa de vino y aperitivos a mano.