Una mirada con detalle al estilo de letra de alguien puede proporcionar cosas sorprendentes sobre el carácter y la personalidad de esa persona. El arte del análisis de la escritura se llama grafología, que esperemos que por culpa de los teclados y los emojis no termine desapareciendo.
Hay tres indicadores fundamentales para aprender a entender la letra de alguien: tamaño, forma e inclinación.
El tamaño:
Grande: Orgulloso, amable y directo. Es probable que tenga muchas ideas y planes para el futuro, pero también es posible que no tenga ni idea de como conseguirlos.
Mediana: Bien equilibrado, capaz de ver todos los lados de las cosas y lleno de sentido común.
Pequeña: ahorrativo, obstinado y positivo. Le gusta tener todo controlado, ir al detalle del momento actual, por eso la improvisación y las vueltas que da la vida, le dejan fuera de lugar.
Mínima: huye, aléjate... rencoroso, demasiado analítico. Si eres tú, ¡por Dios, no escribas más!
En disminución: las palabras van de grandes a pequeñas... un paquete de energía, frenética y nerviosa. Alguien que está demasiado ocupado y también es impaciente.
Forma de la letra:
Puntiaguda: las letras angulosas revelan una persona muy inteligente con temperamento. No te metas en asuntos que él no quiera compartir, te hará pedazos.
Redondeada: Amable, servicial, cariñoso, agradable.
Rizada: un poco infantil, un peter pan en toda regla.
Estrecha: Controlador y silencioso.
Ancha: suelen tener una alta opinión de sí mismos y suelen vivir en su propio mundo.
Inclinación:
Hacia delante: sensible, ansioso por complacer a los demás, una persona que se implica.
Vertical: honesto, pero con poco tacto. Honorable y con mucha paciencia.
Hacia atrás: revela una persona rebelde por naturaleza. Siempre tiene que ser distinto a los demás, le gusta ser diferente.
















