La adolescencia quedó atrás. Ya no te piden el carnet antes de entrar a una discoteca, puedes comprar tabaco (no deberías), tomarte una copa y hasta decidir quién debe ser el próximo presidente de España (si algún día llegan a un acuerdo). Pasaron los años y llegaron tiempos… diferentes (ni mejores ni peores, dejémoslo ahí).
Miras atrás y rememoras tu día a día en el instituto, tus amigas, las series que veías, tu ropa, ¡menudas pintas! (¿cómo podía salir así a la calle?) E, irremediablemente, tras analizar tus peinados del momento, a tu look vintage le seguían los traicioneros granitos. Maldito acné, que siempre aparecía en el momento más inoportuno.
Un momento, el acné sigue ahí. ¿Es que no te has hecho mayor? Sí, si has crecido, tu granitos tienen nombre propio, es lo que se conoce como acné tardío.
¿Qué es?
El acné tardío aparece de repente entre los 30 y los 45 años. ¿Cuál es el principal problema? Que para combatirlo no sirven las mismas preparaciones clásicas que para el acné en adolescentes, ya que resecan en exceso la piel adulta y que, además, los productos antiedad pueden aumentar las impurezas y los brillos en la piel de quienes se ven afectados por este acné tardío.
Consejos si sufres de acné tardío
Hablamos con la doctora Christine Schrammek-Drusio y con Adela Rodríguez, fundadora Sileä (firma de cosmética que cuenta con productos específicos para acné adulto).
-Evita cosméticos muy grasos y maquillajes que no dejen respirar tu piel.
-No solo busques cosméticos con acción equilibrante, tu piel también necesita hidratación.
-No manipules las lesiones (granitos), solo conseguirás extenderlas y que aparezcan marcas o cicatrices.
-Aunque el sol ayuda a secar las lesiones y las mejora, recuerda tomar el sol siempre con una protección oil free.
-No abandones tu cuidado diario, sino las lesiones aparecerán con más intensidad después.











