Basta con pasar unos minutos con profesionales del mundo estético para que salga a la luz un tema de conversación: la cara de Ozempic. Por motivos laborales, hace unas semanas asistí a un encuentro entre farmacéuticos y expertos del mundo estético cuando surgió la pregunta de si se habían enfrentado a muchos casos de pacientes descontentas con su rostro tras haber recurrido a fármacos como Ozempic o Wegovy. La respuesta fue unánime: "Sí".

“Una amiga dijo, con mucha gracia, que a cierta edad tienes que elegir entre tu cara o tu trasero”, comentó una de ellas. Aunque sintiéndolo por su amiga, esas palabras son en realidad de Catherine Deneuve. No obstante, lo importante de este tema es que la rápida pérdida de peso fruto del uso de estos fármacos genera una acelerada pérdida de volumen en el rostro. La denominada 'Ozempic face' alude a la pérdida de los paquetes grasos, la flacidez y la deshidratación.

"Los rostros 'Ozempic' se ven demacrados, desinflados, cadavéricos y laxos"

“Muchos de estos pacientes recurren a la medicina estética para abordar los efectos de la pérdida rápida de peso como la aparición de arrugas marcadas, la pérdida de volumen en mejillas y sienes, la flacidez alrededor de la línea de la mandíbula y el descolgamiento facial. Se ven demacrados, desinflados, cadavéricos y laxos”, afirma la Dra. Beatriz Beltrán, especialista en medicina interna y estética, fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Barcelona y único miembro español de la ISAC (Sociedad Internacional de Complicaciones Estéticas).

¿Se puede prevenir la 'cara Ozempic'?

Por descontado, las personas con más grasa tienden a tener menos arrugas, pues la ausencia de grasa facial hace que la piel tienda a descolgarse hacia abajo. Es entonces cuando se generan líneas exageradas, arrugas y un aspecto demacrado alrededor de las mejillas, la línea de la mandíbula y debajo de los ojos. Sin embargo, explica la Dra. Raquel Sáez, la forma de prevenir este fenómeno es controlar la cantidad de peso que se pierde a la semana.

“Cuanto más lento sea el proceso, menos consecuencias tendrá a nivel facial. Sin embargo, si finalmente pierdes muchos kilos, la cara también se resentirá. Lo ideal sería reponer los volúmenes de tercio medio con ácido hialurónico para seguir dando ese soporte a los tejidos y 'que la piel no le quede grande' (¡imagina una sábana 'king size' en una cama individual!) y, desde luego, combinarlo con tratamientos de inducción de colágeno, ya sean inyectados o con aparatología para estimular y potenciar a los fibroblastos, que son las células que se encargan de la producción de colágeno y elastina. Cuanto más colágeno tengamos, más capacidad tendrá la piel de adaptarse a los cambios y de volver a su posición original”, asegura a COSMOPOLITAN.

"Con tratamientos adecuados y de forma proactiva, se puede mantener un rostro firme e hidratado"



Desde EVO Beauty Clinics recomiendan que el uso de este tipo de fármacos vaya acompañado de un abordaje médico-estético preventivo. “Si se actúa de forma proactiva con tratamientos adecuados, se puede mantener un rostro firme, hidratado y armonioso. Apostamos por una medicina estética integral, por lo que recomendamos planificar una estrategia personalizada antes de iniciar un tratamiento de pérdida de peso, que tenga en cuenta los posibles efectos secundarios estéticos, como la pérdida de estructura facial”, explican.

Comentan además que la clave está en compaginar el tratamiento farmacológico con técnicas médico-estéticas que preserven la calidad de la piel y el volumen facial. En la clínica recomiendan un protocolo personalizado que puede incluir:

  • Bioestimulación con factores de crecimiento o ácido hialurónico de baja densidad para mejorar la hidratación profunda y elasticidad de la piel.
  • Inductores de colágeno que ayudan a redensificar la piel y mejorar la firmeza.
  • Rellenos faciales con ácido hialurónico, en caso de pérdida de volumen visible, para restaurar la armonía del rostro de forma natural.
  • Tecnología avanzada como Morpheus8 para tensar y rejuvenecer la piel de forma no invasiva.

“¿El momento ideal? Antes, durante y después. Lo ideal es actuar desde el inicio para prevenir, acompañar durante el proceso para ir adaptando el rostro a la nueva silueta y reforzar tras la pérdida de peso para recuperar firmeza y luminosidad”, aseguran.

La Dra. Beltrán recomienda además EM Face Submentum, una aparatología que combina la tecnología HIFES, para estimular músculo con electroestimulación, y radiofrecuencia, que trabaja la flacidez. “Se aconseja realizar cinco sesiones: una por semana de sólo 20 minutos, sin dolor ni agujas ni ningún post tratamiento. Ideal para los pacientes que quieran reafirmar y recuperar el volumen perdido en un único tratamiento”, dice.

"Había bajado cinco kilos cuando noté que empezaban a pasarme cosas raras en la cara"

La periodista Olivia Falcon, fundadora de 'The Editor’s List', servicio líder de conserjería cosmética del Reino Unido, explica a 'The Times' que para minimizar los efectos del fármaco en su cara tiene que invertir una gran cantidad de dinero en todo tipo de tratamientos. “Tras cuatro meses empleando Ozempic, había bajado cinco kilos cuando noté que empezaban a pasarme cosas raras en la cara. La primera señal de alerta fue una foto que me envió un amigo en una fiesta. Allí estaba yo, esbelta y luciendo un vestido de Alice Temperley que no había podido usar en años. Estaba radiante pero para mi horror, debajo de los ojos tenía dos bultos con forma de salchicha”, asegura.

“Puede que me critiquen, pero gracias a estas inyecciones, mi salud ha mejorado y nunca me he sentido mejor. Mis análisis de sangre muestran que ya no estoy en la peligrosa zona prediabética; mi colesterol ha bajado de 6,6 a 5,7. Me siento con más energía, más segura de mí misma y más feliz. Y gracias a unos pequeños ajustes, estoy un paso por delante de la temida cara de Ozempic”, dice. Es decir: para evitar las consecuencias negativas del fármaco, es esencial hacer una importante inversión económica en el mundo de la estética.

Para terminar, la Dra. Raquel Sáez explica que, aunque no son milagrosas, es importante emplear también rutinas de 'skincare' domiciliarias para ayudar a recuperar un aspecto saludable de la piel a nivel superficial. “Por supuesto, también los hábitos de vida, el deporte, una alimentación sana, suplementar cuando sea necesario, no fumar, no exponerse al sol sin protección... Esas pequeñas cosas que al final son las que hacen que tengamos buenos resultados de los tratamientos antes mencionados”, asegura para terminar.

Al parecer, para lucir ya no hay necesariamente que sufrir pero, sin duda, sí es necesario gastar.

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Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.