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Retinol, ácido hialurónico, niacinamida... Hay un activo cosmético para cada necesidad de la piel. ¿Por fin has conseguido aprendértelos? Bien, por algo se empieza. La lista de ingredientes cosméticos no es corta, y, además, por si fuera poco, cada activo puede servir para varias cosas. Por ese motivo, en muchas ocasiones, vemos ingredientes mezclados entre sí para conseguir diferentes resultados. ¿Es posible encontrar activos comunes en una crema antiedad y una para el acné? Pues sí, la vitamina C es un ejemplo de ello.
La vitamina C tiene propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y reparadoras, por lo que en una crema antiedad combate los radicales libres, estimula la producción de colágeno y mejora la textura de la piel. Por su parte, para pieles con tendencia a tener granitos ayudará a desinflamar las lesiones causadas por el acné y aclarará las marcas. En lo que a pieles con granos se refiere, hay otros dos activos protagonistas en el prospecto de cualquier cosmético: el ácido glicólico y el ácido salicílico.
Suelen formar parte de los productos que utilizamos en nuestra rutina de cuidado de la piel. Es fundamental entender las propiedades de cada compuesto cosmético para así atender de manera adecuada las necesidades específicas de nuestra piel.
Ácido glicólico y ácido salicílico
El ácido glicólico promueve la renovación celular de las capas superiores de la piel a través de la exfoliación. Ayudan a curar el daño de los rayos UV y aclara las manchas oscuras. Por eso es común ver el ácido glicólico en productos para las manchas faciales. Por su parte, el ácido salicílico trata el acné al reducir la inflamación y el enrojecimiento. También se utiliza para los poros obstruidos de la piel, por lo que permite que los granos se reduzcan.
Hasta ahí bien, pero —como hemos dicho antes—, son activos que tienen varias funciones y, por eso, a veces se confunden. Por eso vamos a hablar con varios expertos para que nos expliquen exactamente, para qué sirve cada uno y qué pueden hacer estos ingredientes por nuestra piel si tenemos granos.
"Es una duda que tiene mucha gente", sostiene la Dra. Ana Molina. La dermatóloga explica que ambos son hidroxiácidos, activos cosméticos muy usuales, usados tanto en pieles sanas, para prevenir, como en pieles con distintas afecciones, para tratarlas.
Son principios activos que actúan como exfoliantes. Digamos que son de la misma familia. ¿Qué debemos tener en cuenta? "Ambos son exfoliantes, por lo que es importante proteger e hidratar la piel. Por lo tanto, cuando usemos AHA, tendremos que usar protección solar y productos hidratantes", sostiene.
Los hidroxiácidos, en siglas
Seguramente habrás visto más de una vez algunas de estas siglas y tiendes a confundirlas. Es normal, pero, desde ahora, vas a saber distinguir a la perfección cada una de ellas. Los hidroxiácidos se dividen en tres categorías según su estructura química.
- AHAs (Alfa hidroxiácidos). Son solubles en agua (ácido glicólico, ácido láctico, ácido mandélico) y tienen acción exfoliante superficial que mejora de la textura y luminosidad de la piel.
- BHAs (Beta hidroxiácidos). Son solubles en aceite, lo que les permite penetrar en los poros (ácido salicílico) limpiando en profundidad los poros, tratando el acné y control del exceso de grasa.
- PHAs (Poli hidroxiácidos). Tienen una estructura molecular más grande que los AHAs, lo que los hace más suaves (gluconolactona, ácido lactobiónico, ácido maltobiónico), son ideales para llevar a cabo una exfoliación suave, hidratación y cuidado de pieles sensibles.
"Los que estamos viendo hoy pertenecen a las dos primeras categorías. El glicólico es un alfa hidroxiácido, es hidrofílico y lo usamos para exfoliar la superficie de la piel, para tratar arrugas finas, manchas y mejorar la luminosidad de la piel", explica la dermatóloga.
Si bien los alfa hidroxiácidos (AHAs), como el ácido glicólico, son hidrofílicos, tienen una mayor apetencia por el agua, los beta hidroxiácidos (BHAs), el ácido salicílico, es lipofílico, tiene mayor apetencia por la grasa. Por eso, como sostiene la experta, "se acumula la grasa en la salida del poro (folículo piloso) y ayudan a disolver el sebo, por lo que se usa para tratar poros obstruidos, puntos negros y acné".
¿Cuándo usar cada uno?
"En una piel con acné, suele ser mejor el ácido salicílico, ya que tiene mayor capacidad seborreguladora, es decir, ayuda a nivelar los porcentajes de grasa de la piel. Además, tiene acción antibacteriana, lo que puede frenar los brotes", sostiene Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
"Aunque los dos tienen acción exfoliante, la molécula del ácido salicílico es más grande, por lo que penetra menos. Exfolia más en superficie y es mejor para seborregular. El ácido glicólico es mejor para iluminar y como agente antiedad. Su molécula es inferior, por lo que penetra más en la piel, lo que hace que sea más eficaz a la hora de activar los procesos de regeneración de la piel, siendo más poderoso en la síntesis de nuevo colágeno y elastina", Marta Agustí, directora dermocosmética de Omorovicza.
Se puede combinar entre sí. De hecho, conviven juntos en muchas fórmulas que buscan seborregular, reparar y regenerar los tejidos. "Según las concentraciones y el producto en sí, variará si se usa de uso diario o no", sentencia Isabel Reverte, directora dermocosmética de Ambari.
Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.


















