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En cuestiones de cosmética, muchas veces nos dejamos llevar por lo que vemos en TikTok, al hacerse algún vídeo viral, por campañas de ‘marketing’ increíbles que consiguen seducirnos, por nuestras creencias (erróneas, a veces) o, simplemente, motivadas por lo que ahora se conoce como ‘doom spending’ (compras compulsivas, por su traducción en castellano), hasta que luego nos damos cuenta de que es una de las peores inversiones que hemos podido hacer para el cuidado de nuestra piel, en el caso de haber adquirido productos de belleza.
Quien más quien menos ha hecho alguna vez una de esas compras absurdas que luego no sirven para nada y que te defraudan porque te has dejado el dinero tontamente en algo que pensabas que era una buena inversión, pero que, en realidad, es una de las peores de tu vida.
Si quieres que tu inversión en productos para el cuidado de la piel valga la pena, antes de nada piensa dos veces en si te hace falta comprar ese cosmético y seguir rellenando hasta reventar el neceser; si es adecuado para ti o si es un producto del que puedes prescindir, porque cuidarse la piel no significa ponerse decenas de productos, por muy buenos que sean aisladamente. A pocos días del Black Friday, con el gran reclamo de los descuentos, conviene anticiparse al impulso de comprar desenfrenadamente para evitar una mala inversión.
Cómo evitar las compras compulsivas de cosméticos
Como las tentaciones están a la vuelta de la esquina, aquí van algunos consejos de Estefanía Ferrer, ingeniera química y CEO de LICO Cosmetics, a la hora de adquirir productos para el cuidado de la piel: “La cosmética que todas queremos es esa de la que no te arrepientes de haber invertido tu dinero, que no abandonas nunca por pereza y que al aplicarla se convierte en el momento más esperado del día porque ves resultados reales”.
Esta especialista recomienda no comprar por comprar: “Define bien qué productos necesitas, haz una lista con aquello que usas a diario y lo que te gustaría probar. Esto te ayudará a no caer en las compras compulsivas. Si optas por el canal ‘online’ recurre siempre a webs que te ofrezcan ayuda o soporte. Si, además, son marcas activas en redes sociales y la comunicación es fluida y rápida, tendrás un buen asesoramiento. Un buen indicador es que se atrevan a compartir los resultados de sus tests para poner a prueba la eficacia de sus productos”.
Por otra parte, descargarte de responsabilidades nunca es bueno y, en temas de cosmética, tampoco. Como recuerda la dermatóloga Natalia Jiménez, “no hay peor inversión que hacerse un tratamiento láser para quitar manchas y seguir tomando el sol”. Pues eso.
Malas inversiones en productos de belleza que deberías evitar
Como no siempre nos damos cuenta de que es una mala compra hasta que ya es tarde, aquí te anticipamos algunas de las peores inversiones para que estés alerta y no cometas estos errores, aunque la intención inicial de cuidarte la piel sea buena.
- COMPRAR COSMÉTICOS PRESCINDIBLES SIN TENER LO ESENCIAL. Por muchos productos que tengas, si no tienes el cosmético básico para cuidarte la piel, de poco te va servir dejarte la pasta en el resto. Como señala la doctora Natalia Jiménez en su libro ‘Ponte en tu piel’ (Aguilar), “gastar cientos de euros en cremas de alta cosmética y no tener un protector solar de amplio espectro en tu neceser es una gran equivocación”.
- HACERTE CON 'GADGETS' QUE VAS A ARRINCONAR. Porque nos parecen bonitos, porque vemos que todo el mundo habla de ellos o, sencillamente, porque esperamos que nos solucionen diversos problemas en la piel, a veces invertimos en dispositivos porque creemos que los resultados van a ser increíbles. La dermatóloga nos baja las expectativas: “Comprar un rodillo de jade pensando que va a tener un resultado milagroso en nuestra piel es un error. Lo mismo que invertir dinero en un equipo de radiofrecuencia a domicilio y no usarlo de forma habitual”.
- ACUDIR A LA MEDICINA ESTÉTICA COMO SI FUERA LA SALVADORA. Volver a la cara de los 20 años es imposible y, aunque cuidarse la piel y procurarle los mejores tratamientos sea bueno, debemos ser conscientes de que nuestro rostro va a ir cambiando con el paso del tiempo, así que no inviertas en fantasías ni te obsesiones con acudir al médico estético cada dos por tres: “No debemos intentar solucionar con rellenos faciales todos los cambios que ocurren en nuestra cara con el envejecimiento. Menos es más”.
- COMPRAR POR LOS 'CLAIMS' DE LAS MARCAS. Creerte todo lo que te cuentan no siempre es bueno, hay que tener un espíritu crítico cuando se trata de productos y tratamientos para el cuidado de la piel y saber leer entre líneas antes de invertir en uno de ellos. “Evita caer en reclamos publicitarios del tipo ‘resultados visibles en 7 días’, ‘sin tóxicos’, etc.”, recomienda Jiménez.
- ADQUIRIR LO MÁS CARO PORQUE ES LO MEJOR. Fijarte sólo en el precio no es garantía de nada cuando hablamos del cuidado de la piel. Este es un indicador, claro está, pero no el único para saber si un producto cosmético es eficaz. Guíate también por otros factores a la hora de invertir tu dinero: “No elijas los productos de cuidado facial por su precio, sino por su composición. Más caro no siempre es mejor”.
- SER INCOHERENTE CON LO QUE HACES Y LO QUE COMPRAS. Esta es, sin duda, una de las peores formas de malgastar tu dinero. Para que sea útil el producto en el que has invertido, tienes que mantener una actitud proactiva, no sólo dejar que lo que has adquirido actúe sin más. “Invertir en una crema anticelulítica, pero estar diez horas diarias sentada frente al ordenador no tiene mucho sentido”, señala la dermatóloga.
- DEJARTE LLEVAR POR LAS TENDENCIAS. El retinol, la niacinamida, las ceramidas… periódicamente se pone de moda un activo. “Las cosas que están de moda son para tu armario, no para tu piel. Mi recomendación es que hagas previamente un esquema con tu tipo de piel (seca, mixta, normal, grasa o sensible); tus necesidades (tratar manchas, acné, rojeces…) y los principios activos que deben tener los productos para esas funciones y personalizar tu rutina”, sentencia Elisabeth Álvarez, con un máster en Dermofarmacia y Formulación Cosmética.
- COPIAR LOS COSMÉTICOS DE TUS AMIGAS. “Olvídate de los productos recomendados por tus amigas o por los ‘influencers’. Tu piel es única, y no hay peor inversión que comprar los cosméticos que a ellos les van bien y pensar que contigo va a ocurrir lo mismo. La belleza no es perfección, es salud y cuidado. Eso significa que igual de importante son los productos que usemos en nuestro día a día como el seguir una rutina de buenos hábitos y ser constante”, añade Álvarez, fundadora del centro médico-estético InOut.
Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.
A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.
Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.












