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Sabemos que lo primero es limpiar la cara y que la crema hidratante va antes del protector solar, que es lo último. Pero, ¿qué pasa con el tónico y el sérum? Pues que todavía hay mucha gente que confunde su orden dentro de la rutina de 'skin care' y que no distingue bien la función de cada uno.
Hoy nos hemos propuesto acabar de una vez por todas con esa duda. ¿Podemos prescindir de uno de ellos? ¿Existen productos dos en uno? Vamos por partes y empezamos por lo básico, el tónico facial, que va después de la limpieza y la exfoliación.
"Un tónico suele tener una textura más ligera y la aplicaremos siempre después de la limpieza. Su función principal es tonificar la piel, devolverle los niveles de pH y equilibrarla para que esté más permeable y receptiva a los productos que vamos a aplicar posteriormente", explica Mireia Fernández, directora dermocosmética de Omorovicza.
Por su parte, el sérum, aunque hay diferentes tipos en el mercado y con distintos grados de densidad, suele ser más untuoso que un tónico. "Lo aplicaríamos entre el tónico y la crema. Una manera de saber fácilmente el orden de productos, aunque hay excepciones, es que iremos aplicando de texturas más ligeras como el tónico, a más densas, como el sérum y después la crema", matiza Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
Hasta aquí bien, ¿no? El tónico sirve para devolverle los niveles de pH a la piel y equilibrarla, así como prepararla para los productos posteriores. Por otro lado, el sérum es un tratamiento con necesidades específicas para cada tipo de piel que se aplica antes de la hidratante. Pero, ¿qué pasa si el tónico tiene tratamiento? Aquí empieza el lío. Como asegura Isabel Reverte, directora técnica de Ambari, "los tónicos se han ido sofisticando con el tiempo y ya no solo se preocupan de equilibrar, también pueden tratar preocupaciones específicas. Por eso, se cargan con más ingredientes como los ácidos exfoliantes o con antioxidantes, por ejemplo".
¿Y cómo lo diferenciamos entonces del sérum? "En general, los serums suelen tener mayor carga de activos y sistemas de liberación de los ingredientes más específicos. De esta forma, suelen ser el cosmético más eficaz para tratar preocupaciones concretas como pueden ser las manchas, los granitos o la pérdida de firmeza", responde Raquel González, cosmetóloga y directora técnica de Perricone MD.
Además, los tónicos suelen venir en un bote parecido al del agua micelar y se aplica con un disco sobre la piel facial. El sérum, en la mayoría de los casos, viene en el típico frasco de cristal con una pipeta y se extiende suavemente con las yemas de los dedos a toquecitos por la cara. Aunque hay excepciones según la marca.
Tónico y sérum, 2 en 1: las esencias
Por si fuera poco, ahora tenemos las esencias. Las expertas explican que son productos híbridos entre los tónicos y los sueros. A nivel de densidad, suelen encontrarse a medio camino de ambos, ya que equilibra como un tónico, pero va mucho más cargada de ingredientes, lo que las hace más parecidas a un sérum. "Es como un dos en uno entre ambos y es perfecto para rutinas más complejas de varios pasos o, al contrario, para quienes quieren ahorrarse pasos", matiza Sonia Ferreiro, cosmetóloga y biotecnóloga en Byoode.
¿Si tuviéramos que prescindir de uno de los dos?
Sería fácil decir que si nuestra piel necesita equilibrio y limpieza adicional, nos quedaríamos con el tónico y si necesitamos tratar problemas específicos con ingredientes activos potentes, el sérum. Pero en una rutina completa, lo mejor es usar ambos productos para obtener mejores resultados.
"Si quisiéramos prescindir de uno, quizás tiene algo menos de importancia el tónico, sobre todo si queremos tratar cuestiones concretas que requieran de fórmulas más específicas, lo cual encontraremos más probablemente en un suero", sentencia Natalia Abellán, directora dermocosmética de Rosalique.
Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.

















