Cada vez nos preocupa más la composición o los ingredientes que contienen los artículos que consumimos, tanto en el sector de la alimentación como en el cosmético. Sin embargo este, el de la cosmética y la perfumería, es uno de los más tocados por las falsificaciones y el fraude, por lo que parece que no somos demasiado conscientes de los riesgos que corremos al comprar imitaciones ilegales de cosméticos, productos que además acaban en contacto directo con la piel.

Y es que, además de dejar de facturar un montón de dinero (exactamente un millón de euros, o lo que es lo mismo, un 16%), lo que redunda en pérdidas de empleo (8.000 puestos de trabajo al año) y degradación de las condiciones de trabajo, la compra de falsificaciones puede conllevar graves riesgos para la salud. Un perfume falsificado puede ocasionar dermatitis, alergias, urticarias, fotosensibilidad, manchas, hiperpigmentación, quemaduras por la acción del sol ante un activo desconocido... o incluir metales pesados en su composición, tal y como advierte la Confederación Española de Consumidores y usuarios (CECU), por lo que no solo pueden dar problemas en la piel, sino también en el sistema respiratorio al ser inhalados. "Tenemos fotos de incautaciones de la policía, y vemos que se fabrican en garajes en condiciones brutales", dice Pilar García, directora técnica de Stanpa (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética).

Este auge en las falsificaciones se debe a tres razones: la globalización (fábricas que se van deslocalizando a países con seguridad más laxa), la mejora de las tecnologías (impresoras y escáneres de altísima calidad) a la hora de conseguir imitaciones casi indetectables, y el comercio electrónico.

Lo cuenta Martín Sarobe, CEO de SICPA, empresa suiza que se dedica a la protección de productos y marcas. "Nuestra empresa trabaja mano a mano con los productores de marca que tengan interés en proteger sus productos, no solo de falsificaciones, sino también de adulteraciones. Fabricamos etiquetas de alta seguridad, visibles o invisibles, y en algunos casos con soluciones sobre el envase elaboradas con tintas de alta seguridad, con lo que el propietario puede hacer su rastreo a través de códigos", detalla.

Otro asunto es el de los canales de distribución porque, según Stanpa, el 50% de las falsificaciones de perfume se concentran en las redes sociales. “La principal recomendación es huir de ofertas que parezcan demasiado atractivas en ciertas redes sociales o webs que no revistan un carácter de operador económico legal”, aconseja Miguel Lorite Herrera, Teniente de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil. Al final, la clave está en los canales de confianza.

Sin embargo, a menudo el consumidor se encuentra con páginas de compraventa de cualquier tipo de artículo o con tiendas de segunda mano que a menudo son caladeros donde recalan las falsificaciones. Cuando esto pasa, el estafado acude a tiendas reconocidas para que les ayuden: "a veces llegan personas a la tienda con un perfume que han comprado en internet y que nosotros tenemos, para comprobar que no huele igual. A veces se trata de falsificaciones muy bien hechas, pero hay matices en el color de la etiqueta, en la botella, en la cánula para el spray...", cuenta Marta Tamayo, propietaria de la perfumería de culto Le Secret du Marais.

Las falsificaciones son un delito

Y esto, por si alguien no lo había pensado aún: a través de esta práctica se podría estar fomentando la financiación de organizaciones criminales que derivarían esos beneficios hacia otras formas de delincuencia, incluido el terrorismo. Por estas razones y muchas más, Stanpa ha colaborado con la ilustradora Naranjalidad en una campaña en redes sociales que alerta sobre los peligros que se derivan de esta actividad ilícita. Pero no solo la Asociación Nacional: la Oficina Española de Patentes y Marcas también ha lanzado recientemente su campaña, titulada 'La verdad de las falsificaciones', para estimular la compra de productos originales.

Anticongelante de coche dentro de un perfume

Para que te hagas una idea exacta de la realidad de la que estamos hablando, no hay como comparar escenarios: un perfume original contiene unos 80 componentes. Una falsificación no suele tener más de 20 o 25, además de que la mitad de su composición es agua, en muchos casos sin tratar o de procedencia dudosa. De esos 80 de los perfumes reales, apenas un 10% de sus ingredientes están presentes también en los falsificados. ¿Y el otro 90%? Se sustituyen por elementos mucho más económicos (y perjudiciales) como el etanol industrial, o lo que es lo mismo: anticongelante para coches.

Si te dan reacción, estás desprotegida

Si has leído hasta aquí, habrás llegado a la conclusión de que los cosméticos falsificados no están supervisados ni controlados por ningún organismo sanitario, "lo que deja a los consumidores indefensos ante cualquier eventual problema de salud que puedan sufrir a resultas de su uso", explica Pilar García. Es más, un médico no te va a poder ayudar si te da alergia ese producto, porque desconoce los componentes, ya que lo que dice la etiqueta no va a ser cierto.

Los cosméticos siguen el Reglamento de Cosméticos, una legislación europea de las más estrictas a nivel mundial. Además, son supervisados una vez en el mercado por las autoridades competentes, en nuestro caso, por la Agencia del Medicamento, así que son las propias compañías las responsables de que el producto que se coloca en el mercado sea seguro. Y al contrario, "cuando no tienes licencia para fabricar perfumes, al no tener inspecciones te puedes saltar esas normativas", corrobora Marta Tamayo.

A nivel internacional, por ejemplo, la IFRA (International Fragrance Association) vela por que todas las materias primas sean inocuas; por ejemplo, hace estudios sobre materias primas que no sean alergénicas, y de vez en cuando retira ingredientes... "pero en las imitaciones ilegales no hay ningún organismo que se ocupe de esto", dice Marta Tamayo. Y lo cierto es que las falsificaciones pueden suponer “graves riesgos para la salud del consumidor, por lo que nos encontraríamos, además, ante un delito contra la salud pública”, insiste Miguel Lorite.

España es el segundo país de la Unión Europea más afectado por las falsificaciones cosméticas

Razones medioambientales y sociales

Mientras las empresas que fabrican cosmética legal se hacen responsables de los costes de la gestión de residuos, nadie se hace cargo de los residuos que genera la fabricación de falsificaciones. Pero no solo hay que pensar en un planeta más limpio. Es importante ser responsable, no solo por el riesgo que tienes en cuanto a tu salud, sino que es preciso pensar que hay muchas personas que viven de esto, y si queremos una sociedad más justa, debemos comprar en lugares seguros. "Yo apuesto por seguir intentándolo. Aunque no tengas un presupuesto alto para perfume, siempre hay uno de calidad adaptado a tu cartera", termina Marta Tamayo.

Headshot of Amelia Larrañaga

Periodista especializada en belleza, bienestar y estilo de vida desde hace más de 25 años. Desde que se licenció en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, ha escrito para medios como Elle, Vogue, Woman, Yo Dona, Mujer Hoy, Elle Gourmet o Harper’s Bazaar.  Dentro del mundo de la belleza, es experta en peinados, cortes de pelo y cabello en general (en una alfombra roja, no se le escapa el más discreto de los postizos ni el más escondido de los trucos) y lo sabe todo acerca de color y las últimas tendencias capilares, gracias a que se tituló en Peluquería en la Academia Guallar de San Sebastián mucho antes de estudiar periodismo.  Si no hubiera sido reportera, le hubiera gustado ser antropóloga o socióloga, por eso disfruta como una niña con ensayos que le ayuden a entender mejor al ser humano y su conducta, individual y en masa, o entrevistando a los expertos para sus artículos sobre psicología y tendencias sociales. Probadora profesional de experiencias, es capaz de sumarse a cualquiera de sus valientes retos “30 días sin…” para luego contar cómo es transitar durante un mes fuera de su zona de confort.