Hay temporadas en las que el pelo se convierte en una de nuestras grandes preocupaciones. El otoño-invierno no es una buena etapa para el pelo. El frío altera el cuero cabelludo, el contraste con la temperatura de las calefacciones reseca la piel de la cabeza y favorece la irritación y los picores. Empieza con un cosquilleo que no encaja con nada: no es alergia, no es exactamente sequedad. Luego llega la descamación fina sobre el jersey negro, el picor que empieza a hacerse constante, la sensación de que el peinado dura menos… Si coincide con cambios de estación, a veces se suma una caída puntual que alarma más de la cuenta. Sin duda, es hora de ir a la raíz del asunto: el microbioma del cuero cabelludo. Algo que no se ve a simple vista, pero que determina su salud y también la del pelo.

Así que empecemos por el principio para entender bien todo el proceso. ¿Qué es exactamente el microbioma del cuero cabelludo? “Se trata del conjunto de microorganismos (bacterias, hongos…) que habitan de manera habitual en nuestro cuero cabelludo. Su composición es específica, ya que aquí se dan condiciones particulares de humedad, producción de sebo y temperatura que no se encuentran en otras áreas de la piel”, expone Virginia Velasco, dermatóloga y responsable de tricología de la clínica Morales Raya.

El desequilibro del microbioma no es algo que tomarse a la ligera, pue se puede traducir en caspa y picores y puede intensificar la caída estacional. Pero ¿cómo saber que está en un estado crítico? La especialista señala que no disponemos de una prueba específica para saber que el microbioma está equilibrado, fuera de estudios de investigación, pero “sabemos que este equilibrio se refleja en un cuero cabelludo sin picor ni descamación, con producción de sebo normal y sin molestias”.

Cuando esta armonía se rompe los expertos lo llaman disbiosis, y esto tiene consecuencias. “suele aumentar la presencia de malassezia, un hongo que, en exceso, genera sustancias irritantes que inflaman la piel. Esta inflamación altera la barrera cutánea y causa picor, enrojecimiento y descamación. Además, un cuero cabelludo inflamado puede afectar al ciclo del folículo piloso. No es que la caspa cause caída, sino que la inflamación crea un entorno menos favorable para el crecimiento del cabello”.

Ante estos problemas la doctora Virginia Velasco recomienda estabilizar el cuero cabelludo siguiendo una rutina ordenada en cuatro pasos:

1.Realizar una higiene adecuada

“Recomiendo la alternancia de champús, usando uno con más poder de limpieza (que puede incluir sulfatos o tensioactivos más eficaces) y otro más suave o hidratante. El champú debe aplicarse en el cuero cabelludo, masajeándolo suavemente y aclarándolo con agua tibia. Los medios y puntas se limpian con la espuma del aclarado, y es aconsejable usar acondicionador únicamente en largos, no en la raíz. Debemos evitar aplicar productos oclusivos (como aceites) o potencialmente irritantes (como perfumes) en el cuero cabelludo si hay tendencia a descamación o dermatitis. En cuanto al secado, la evidencia científica es clara: es mejor hacerlo con el secador que dejar secar al aire, ya que la humedad mantenida favorece la proliferación de ciertos microorganismos y empeora la descamación”.

    2. Usar antifúngicos de forma puntual

    Si hay placas amarillentas, picor que te despierta por la noche o descamación que reaparece cada dos días, la cosa cambia. “Ya estaríamos hablando de patología, en general de dermatitis seborreica de moderada a severa o incluso psoriasis, y en estos casos la recomendación es usar champús con componentes como la piroctona olamina, ketoconazol, ciclopirox olamina, selenio, ácido salicílico o coaltar”, señala la doctora de la clínica Morales Raya.

    La frecuencia de aplicación va a depender mucho del producto que se use, pero estos tratamientos tienden a resecar la fibra capilar: “Por eso se recomienda ser precavidos en aplicarlos solo en cuero cabelludo y dejar actuar, combinarlos con productos hidratantes en medios y puntas y alternar con champús suaves de uso frecuente. Pero cuidado, en algunos casos en los que no notemos mejoría en un plazo razonable (2-3 semanas), es recomendable consultar con nuestro dermatólogo ya que probablemen-te precisemos de champús o lociones de prescripción médica”, agrega.

    3. Mantener equilibrada la barrera cutánea

    El pH fisiológico del cuero cabelludo se encuentra entre 4,5 y 5,5, un entorno ligeramente ácido que ayuda a mantener la barrera cutánea y un microbioma estable. “Cuando el pH sube y se vuelve más alcalino, la barrera se altera: aumenta la irritación, el picor, la descamación y proliferan microorganismos como malassezia. Si el pH baja también puede causar irritación y alterar la renovación natural de la piel”. Así que hay que mantener el pH en torno a los valores fisiológicos, lo que ayuda a que la piel cierre filas y a que las enzimas que regulan la descamación funcionen correctamente. “Si notas ardor o irritación, es mejor evitar los exfoliantes capilares, tanto los químicos con hidroxiácidos, como los ‘scrubs’ físicos: en una fase activa pueden empeorar la inflamación. En cambio, las lociones con activos como la niacinamida, pantenol o alantoína tienen un efecto antiinflamatorio, reductor del sebo y calmante”.

    Esto también ayudará a que no empeore la caída estacional. “Esta pérdida de pelo es fisiológica, es una “renovación” capilar, pero se puede minimizar su impacto con una dieta equilibrada, recurriendo a la suplementación en los casos en que esté indicado y manteniendo una rutina de higiene adecuada para nuestro cuero cabelludo. Si además hay caspa y picor, es fundamental priorizar el control del brote inflamatorio con antifúngicos y champús específicos”.

    4. Aplicar prebióticos

    En una segunda fase, una vez estabilizada la caspa y los picores esta es una buena solución, que se pueden encontrar en forma de lociones, tónicos capilares, champús y acondicionadores. No se trata de “sembrar” bacterias nuevas, sino de “alimentar” las especies beneficiosas ya presentes para que vuelvan a imponerse sobre las oportunistas. “Los prebióticos son sustratos que alimentan selectivamente a microorganismos beneficiosos, contribuyendo a estabilizar la barrera cutánea. Suelen aparecer en el etiquetado como inulina, alfa-glucano oligosacárido, xilitol, lactitol… Hay que tener en cuenta que pueden tener sentido como coadyuvantes en cueros cabelludos sensibles, irritados o con tendencia a la descamación, pero no sustituyen a tratamientos con evidencia sólida para la dermatitis seborreica. En cualquier caso, sería recomendable introducirlos después de controlar el brote”, indica la tricóloga Virginia Velasco. Se recomiendan utilizar dos o tres veces por semana.

    Headshot of Virginia de los Ríos

    Virginia de los Ríos es experta en Belleza y Grooming, temas de los que escribe habitualmente en Cosmopolitan: cremas faciales, cosmética corporal, tratamientos capilares, protocolos en cabina, perfumes, nuevos activos… Desde Dior a Chanel, pasando por Loewe, Sephora, Augustinus Bader o Cantabria Labs, sigue al milímetro los lanzamientos de las marcas del sector beauty, desde las más prestigiosas a las firmas nicho o las marcas low cost.

    A esta periodista especializada en belleza y tratamientos –y a la que muy pocas cosas le harían renunciar a un pintalabios rojo satinado– le sigue apasionando, después de 15 años escribiendo sobre belleza, colarse en los laboratorios cosméticos para conocer cómo se desarrollan los ingredientes más punteros, destapar el frasco de las nuevas esencias y meter los dedos en los tarros de crema. Antes de que Instagram fuera un embrión, creó la plataforma The New Millesime, con el formato de tablero, para dar a conocer y analizar lo último en cosmética de lujo y lifestyle.

    Virginia de los Ríos se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, posteriormente se diplomó en Edición y Publicación de Libros por la misma universidad y tiene el Máster en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Fue profesora de Lengua y Literatura españolas durante dos años en la Universidad de St. Andrews (Gran Bretaña) y cuenta con una experiencia de más de dos décadas como periodista en distintos medios de comunicación, entre los que destacan algunas de las cabeceras de HEARST, como Elle, Cosmopolitan, Harper’s Bazaar, Men’s Health o Esquire. Además, ha sido redactora jefe de Women’s Health y ha colaborado en numerosos grupos editoriales y publicaciones de relevancia, como Prisa, Unidad Editorial, El Semanal XL, MujerHoy, Yodona, Fuera de Serie, etc.