Si hay algo que me ha acompañado toda la vida (además de mi acento y mi amor por las perrunillas, el jamón ibérico y las empanadas de Machado) es el encrespamiento en el pelo. Soy de Extremadura, tierra maravillosa… y también tierra donde el pelo se infla como si quisiera tener vida propia. Allí, entre la humedad del campo, el calor seco y las tormentas que llegan cuando menos te lo esperas (en Extremadura también llueve), he tenido días en los que salía de casa con el pelo liso y volvía con un aura de leona salvaje que ni en los documentales.

Cuando me mudé a Madrid a estudiar la carrera pensé: "Vale, aquí me libro". ¡Ja! Mucho menos que en mi tierra, sí, pero la electricidad estática del invierno, la contaminación y el viento de la Castellana también saben jugar sus cartas. Así que sí: soy esa persona que siempre va con una goma en la muñeca “por si se complica la cosa” y a la que un moñito bajo siempre le salva.

Como periodista de belleza conozco herramientas nuevas para el pelo constantemente, y os prometo que pocas veces siento que algo cambia realmente mi día a día. Por eso, cuando probé la nueva colección AirVive de Remington, lo hice con expectativas moderadas. Pero (y aquí viene la sorpresa) por primera vez en mucho tiempo sentí que algo estaba cambiando de verdad. No es solo que te dejen el pelo divino; es que cuidan el cabello mientras lo hacen. Y eso, para las que vivimos en guerra constante con el encrespamiento, es casi como que te toque la lotería.

Antes de entrar en cada herramienta, debo decir algo que para mí ha sido clave: la marca ha incorporado microacondicionadores patentados en toda la línea. Parece un detalle menor, pero no lo es. Al usarlos, sentí como si cada mechón quedara protegido con una película invisible que bloquea la humedad externa (mi enemiga número uno) y mantiene la hidratación dentro.

El secador que no quema y al que mi cuero cabelludo le da las gracias

El primer día que probé el secador AirVive EC8930 de Remington, lo encendí casi con miedo. Mi cuero cabelludo es de los que protesta rápido y, cuando un secador es muy potente, me arde la raíz en cuestión de segundos. Pero este incorpora un modo llamado CONFORT+, que alterna ráfagas de aire frío y caliente. Pude secarme el pelo sin sentir ese calor abrasivo que siempre me obliga a bajar la potencia. A su vez, al aspirar aire desde 360°, es como si el propio aparato respirara mejor, lo que hace que el secado sea más rápido y más agradable. También, tiene 12 combinaciones de temperatura y velocidad y función de autolimpieza.

Otra cosa que noté enseguida fue lo poco que pesa y lo silencioso que es. Si te secas el pelo medio dormida por las mañanas, o convives con alguien que se despierta hasta con el susurro de una mosca, esto se agradece muchísimo. Incluso el cable, de tres metros, se siente como esas pequeñas libertades que te permiten moverte sin quedarte encadenada al enchufe. Y los accesorios magnéticos… un sueño. Se acoplan solos, sin ese clásico ‘clac’ de piezas que nunca terminan de encajar.

secador airvive ec8930 de remington
Remington
Secador AirVive EC8930 de Remington

El moldeador de aire que me ha salvado en días con cero tiempo

Después pasé al moldeador de aire AirVive AS8930 de Remington, y aquí tengo que confesar algo: jamás pensé que una sola herramienta pudiera reemplazar lo que yo hacía con dos. Su modo húmedo seca el cabello con aire iónico y calor suave, sin apelmazarlo ni dejarlo lacio sin vida. Luego, cuando pasas al modo moldeador, notas el cambio: las placas se calientan un poco más para alisar o dar forma sin ese calor extremo que te reseca el pelo.

Me encantó el tacto del revestimiento de cerámica ultrasuave, que desliza sin tirones incluso cuando llevo el pelo más rebelde. De hecho, cuando salgo de la ducha, mi melena parece haber duplicado su tamaño. También agradezco infinitamente el apagado automático: soy la típica que sale de casa preguntándose "¿lo habré apagado?", y aquí esa duda desaparece.

Lo que más destaco es que deja un acabado de peluquería, pero sin el esfuerzo de peluquería. Lo he usado en mañanas de “no tengo tiempo ni para pensar”, y aún así me deja el pelo brillante, suelto y sin 'frizz', como si hubiese dedicado media hora.

moldeador de aire airvive as8930 de remington
Remington
Moldeador de aire AirVive AS8930 de Remington

La plancha que evita el efecto liso esponja que tanto odio

La plancha AirVive S8930 de Remington me sorprendió desde el primer mechón. Ya sabes lo que pasa con muchas planchas: te dejan el pelo liso sí, pero en cuanto sales a la calle aparece ese efecto esponja que te fastidia. Esta no lo hace, porque libera un flujo de aire ionizado mientras alisa. Es una sensación curiosa al principio, pero inmediatamente ves cómo el cabello queda más pulido.

Me gusta que tenga cinco temperaturas distintas, porque no siempre necesito 230ºC, especialmente cuando solo quiero repasar. Las placas flotantes se adaptan al grosor del mechón sin dejar marcas, cosa que yo agradezco porque mi pelo cambia de densidad según dónde lo cojas. También tiene cable largo, apagado automático y calentamiento ultrarrápido, que para mí es vital: suelo arreglarme entre emails y llamadas, y no tengo paciencia para esperar a que una plancha despierte.

la plancha airvive de remington
Remington

El rizador automático que hace ondas por ti (y mejor que tú)

Por último, el rizador automático AirVive CI8930 de Remington. Aquí fui escéptica, lo admito. Soy torpe para hacer ondas con la plancha, y siempre me quedan unas perfectas y otras que parecen hechas con la mano izquierda. Pero este rizador te lo pone tan fácil que te sientes peluquera sin serlo: metes el mechón, pulsas y el cilindro hace el giro él solo. Ni muñeca ni técnica ni malabares.

Pude elegir la temperatura y la dirección del rizo, lo cual marca muchísimo la diferencia. Si lo pones alternado, quedan ondas muy naturales; si eliges hacia dentro o hacia fuera, el look es más marcado o más efecto alfombra roja. Y al tacto, gracias al revestimiento cerámico, el pelo se siente suave, no esa textura seca que dejan algunos rizadores.

plancha airvive s8930 de remington
Remington
Rizador automático AirVive CI8930 de Remington

Mi veredicto: dejar de luchar contra el 'frizz' es un regalo

Después de probar las cuatro herramientas puedo decir, con total sinceridad, que AirVive de Remington es la primera gama que ha logrado calmar mi pelo sin castigar la fibra. No solo moldea, sino que cuida. Esto, para alguien que lleva toda la vida peleando con el encrespamiento, es una sensación nueva.

En Madrid, donde la contaminación y la electricidad estática actúan a traición, he conseguido que mi pelo aguante horas sin levantarse en armas. Y cuando voy a Extremadura… oye, por primera vez no siento que mi melena se infle como un soufflé.

Lo diré así: no lucho contra el encrespamiento. Ahora lo moldeo. Y eso, créeme, cambia mucho más que el peinado.

Headshot of Piluca Santos

Piluca Santos es periodista especializada en moda y belleza, aunque lo que realmente le hubiera gustado en la vida es ser modelo. Podría haber arrancado su trayectoria profesional ganando Elite Model Look, pero nunca se presentó (por falta de centímetros, obvio) y prefirió empezar su carrera en Vocento. Primero en la revista Pantalla, especializada en cine y televisión, y, más tarde, en Mujerhoy. Y, desde entonces, aunque nunca se ha subido a una pasarela, siempre ha estado vinculada al periodismo de moda y belleza en revistas de lifestyle, como la citada Mujerhoy, InTouch, Divinity, Mujer.es, Woman, Lecturas, InStyle, Clara, El Mueble, Elle, Marie Claire..., e incluso ha pasado por las revistas de 'Gran Hermano', 'La Voz'... Ahí es nada.

Actualmente, además de teclear en Esquire y Vozpópuli, trabaja en el departamento de comunicación de una marca cosmética. Vamos, esta chica es, como diría la gran Paquita Salas, una periodista 360: lo mismo te redacta una nota de prensa, que te recomienda los mejores retinoides o te cuenta las últimas novedades en champús anticaída. No hay nada en el mundo que le guste más que probar productos de belleza. Y sí, es de esas personas que cada vez que un pintalabios cae en sus manos tiene que estrenarlo, aunque siempre acabe usando el mismo 'lip combo'. Analiza con lupa los INCIS de los cosméticos y está encantada de ayudarte si alguna vez tienes alguna duda sobre belleza. A veces siente que Sephora se está perdiendo un gran talento.  

Con 8 años les dijo a sus padres aquello de "papás, quiero ser periodista". En 2006, por fin, pisó por primera vez la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Allí, además de catar una buena cantidad de palmeritas de chocolate de la mítica cafetería, reafirmó su vocación: quería vivir para escribir (o sobrevivir escribiendo, que es parecido, pero no es lo mismo). Sin embargo, después de licenciarse, pensó que le podía sacar más partido a su don de gentes y estudió un Máster en Dirección de Comunicación en CESMA Business School, donde le explicaron que un relaciones públicas no era una persona que repartía flyers, sino un 'guest relation'. Y, oye, sí que lo aprendió bien porque esta  formación, sumada a su experiencia como periodista, le sirvió para trabajar en la agencia de Comunicación y Relaciones Públicas Omnicon, catalogada como una de las mejores del mundo.  Madrugadora por convicción (y obligación, Piluca tampoco quiere engañar a nadie porque los artículos no se escriben solos), todavía no ha sacado tiempo para escribir una chick lit, su gran proyecto de futuro. Casi todos los días lo intenta. Casi el lunes, casi el martes, casi el miércoles... Pero ese mañana nunca llega ¿o sí?