"¿Sabías que en realidad no eres rubia, sino pelirroja?". Esta es la frase con la que María Roberts, mi peluquera, sembró la semilla de una revolución vital en octubre de 2024 durante una visita a Studio25, su salón en Quijorna (Madrid). "Piénsatelo y cuando quieras hacemos un cambio de look radical", añadió. Intenté evadir el tema con el clásico "claro, voy a darle una vuelta y ya si eso te aviso" (frase que los 'millennials' solemos pronunciar antes de hacer un 'ghosting' educado y descarado a partes iguales).

María me explicó que las mechas rubias platino que había lucido en los últimos diez años estaban bien, pero que una melena cobriza potenciaría mis ojos verdes, mis facciones y mi tono de piel. "Y vas a ligar mucho más, te lo aseguro", me susurró antes de despedirse de mí en la puerta de la peluquería. No es que fuese el argumento definitivo para convencerme, pero todo suma. Unas semanas más tarde ya tenía una carpeta de Pinterest con cientos de fotos de inspiración. A continuación te cuento los efectos de este cambio de look, cómo teñirme el pelo me cambió la vida.

Sin indicios de crisis

"No eres Dua Lipa, no lo hagas". Durante los meses en los que pregunté a mis amigos y familiares si debía teñirme el pelo o no, escuché muchas frases como esta. También pensaron que se trataba de la crisis de los 30 (ya sabes lo que dice el tópico machista: los hombres se compran una moto y nosotras nos cortamos el pelo). Pero lo cierto es que las ganas de cambio no tenían nada que ver con una ruptura amorosa ni con una necesidad de romper con el pasado... o eso pensaba yo. Estaba en un buen momento, en paz conmigo misma pero aburrida de mi 'look' con el que ya no me sentía identificada.

"En mi caso, las ganas de renovarme no tenían nada que ver con una ruptura amorosa"

Los astros han hablado

"Este mes de mayo vas a cerrar un ciclo de ocho años para dar paso a una nueva etapa de libertad, diversión y felicidad", fueron las palabras de mi astróloga –hoy no eres nadie si no tienes una– durante una sesión a finales de abril para determinar qué me depararía el futuro. Aprovechando su bendición y como forma de 'reset' antes de mi 31 cumpleaños, llamé a María inmediatamente y quedamos en su peluquería a mediodía. Era el momento, me lo habían dicho los astros. Me escapé de la oficina durante la hora de comer sin dar pistas a nadie sobre la transformación a la que me iba a someter. Llegué a la pelu y nos pusimos manos a la obra.

En mi caso optamos por un baño de color. De esta forma, si no me veía bien, los pigmentos desaparecerían progresivamente con los lavados y mi pelo volvería al rubio. Para hacer el proceso aún más divertido, María y su equipo taparon todos los espejos y no pude verme hasta el final. Intenté tener algún 'spoiler' sobre cómo estaba quedando, buscando mi reflejo en la pantalla del móvil, pero no lo conseguí. "El cambio externo puede (y suele) provocar emociones de anticipación, estrés y nervios. Algo así como un sentimiento de avanzar hacia algo nuevo", explica Juan Martínez-Mena de Molina, psicoanalista y miembro didacta de Centro de Estudios y Aplicación del Psicoanálisis (CEAP).

No voy a mentir, cuando me vi por primera vez me quedé en 'shock': era otra persona. Siempre opté por el rubio porque dulcificaba mis facciones e iluminaba mi piel, pero el nuevo tono rojizo me gustaba mucho. Sigo siendo yo pero en una versión bastante más divertida (mis amigos dicen que también más mala) que la rubia. Además, de pequeña soñaba con ser Drew Barrimore en 'Los Ángeles de Charlie', por lo que sumarme puntos de rebeldía era una tarea pendiente.

Toda una revolución

Una de las primeras cosas que noté al comenzar esta nueva vida –parece que ahora también soy más dramática– fue una fuerza que automáticamente se reflejó en mi estado de ánimo y mi actitud. "Con este tipo de transformaciones aparece una energía expansiva que lleva a sentir entusiasmo y alegría por vivir todo lo nuevo, por esa expectativa ilusionante de una nueva etapa", explica Lourdes Garzón, psicóloga y responsable del departamento de Orientación de Clínica Palasiet (Benicassim) y experta en psicoterapia integrativa.

Lo que en un principio puede parecer algo puramente estético, en realidad tiene un impacto mayor en nuestro bienestar emocional. Tal y como desarrolla la experta, "la percepción del yo (imagen corporal, autoestima, sensación de coherencia interna) está íntimamente relacionada con neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la oxitocina. Cuando me veo distinta y me gusto, se activa un circuito de recompensa y bienestar. Esto tiene un efecto directo sobre el sistema inmunológico, hormonal y emocional. Y hace que me empodere, que me vea distinta, lo que me hace sentir diferente".

Otro punto clave es que cambiar de gama cromática también te obliga a modificar la forma en la que te vistes y te maquillas, porque ya no te favorecen los mismos tonos. Tienes que salir de tu zona de confort y transformar tu armario. En definitiva, no es que ser pelirroja sea más divertido –después de unos meses puedo confirmar que sí lo es–, pero atreverte a arriesgar, en general, te da la excusa perfecta para agitar tu mundo, cambiar de aires y reconectar contigo misma. Desde mayo me siento más yo, más libre y también más valiente. Si estás pensando en darle un giro a tu vida, no lo dudes, no pierdes nada por intentarlo. Y sí, también ligarás más.

"Aparece una energía expansiva que lleva a sentir entusiasmo y alegría por vivir todo lo nuevo"

Cosas a tener en cuenta si te atreves a dar el paso

¿Ya te has decidido y quieres transformar tu pelo? Ten en cuenta estas cuatro recomendaciones.

  • No la líes. Acude siempre a un salón de peluquería y déjate aconsejar por sus expertos. Teñirte sola en casa sin saber qué es lo que te favorece puede terminar en lágrimas.
  • Poco a poco. Empieza primero por un baño de color temporal. Si te convence, pásate al tinte definitivo.
  • El truco. Las mascarillas con color te ayudarán a retocarte y potenciar el tono en casa, además de espaciar las visitas a la peluquería.
  • Aléjate del sol. Es el peor enemigo del tinte, así que procura taparte con una gorra o un pañuelo para que el tono no se aclare demasiado.

Tus nuevo aliados

El proceso hasta dar con el color que más te gusta puede debilitar y resecar el cabello. Por eso es importante que cuides de él a conciencia, con buenos productos que lo nutran, lo reparen y lo protejan de los daños.

Pantene Protector ‘Sunkiss Glow’

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Este spray protege el pelo del cloro, la sal y el sol. Es un 'must'. 

Kevin Murphy Champú ‘Everlasting Colour Wash’

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Con pH ácido y sin sulfatos, sella el color.

Studio 25 Mascarilla ‘Intensive Hair Mask’

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Podemos afirmar que es una de las más hidratantes.  

Kérastase Aceite ‘L’Huile Chroma Éclat’

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Nutre, preserva el color y huele muy bien.

Redken Sérum ‘Acidic Bonding Concentrate’

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Puedes utilizarlo a diario para reparar. 

Headshot of Mariana Portocarrero

Mariana Portocarrero es directora de belleza en Cosmopolitan o, lo que es lo mismo, experta en cosméticos, maquillaje y tratamientos. Cuando no está escribiendo sobre cómo combatir el acné o cuál es el corte de pelo más favorecedor, la encontrarás organizando sesiones de fotos o buceando en Tik Tok para fichar trucos virales. No hay cena, fiesta o boda en la que no termine recomendando productos a gente que no conoce. Nadie ha probado tantas cremas ni tratamientos como ella y es capaz de detectar las últimas tendencias tanto de maquillaje como de ‘skincare’. En su día a día trabaja con dermatólogos, perfumistas o cosmetólogos para conocer antes que nadie las innovaciones del sector. También le gusta entrevistar a nuestras ‘celebrities’ favoritas y no para hasta sonsacarles todos sus secretos. Mariana es Licenciada en Fashion Business por Esmod Paris y tiene un Máster en Visual and Digital Media en IE Business School. Lleva más de seis años vinculada a Cosmopolitan y ha escrito sobre actualidad, economía y psico antes de especializarse en belleza.