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Los gustos olfativos evolucionan y también lo hacen las tendencias, pero hay ciertas prácticas que siempre tienen un hueco en nuestro neceser. Todas tenemos un perfume favorito que suele cambiar según la estación o el evento al que vayamos a asistir. Eso es innegable, pero en lo que a técnicas de perfumería experta se refiere, usar una sola fragancia hace tiempo que dejó de ser la única opción.
En este sentido, tanto el 'layering' como el 'shadowing' no solo está de moda y es un auténtico fenomeno viral en redes sociales, sino que se ha convertido en toda una ciencia olfativa que implica conocer el correcto uso de las notas cruzadas en diferentes zonas del cuerpo cuyo objetivo es conseguir un halo aromático agradable.
Es impontante no confundir el 'shadowing' con el 'layering' clásico. Ambos combinan varias fragancias, pero su propósito es distinto. El 'layering' superpone perfumes sobre la misma zona del cuerpo para crear un olor más intenso, uniforme y exclusivo. Por su parte, el 'shadowing' distribuye distintos aromas en diferentes partes del cuerpo, de manera que cada movimiento y cercanía revela notas distintas.
'Shadowing': varias fragancias para conseguir un olor duradero
¿Qué ventajas ofrece el 'shadowing' frente a usar un solo perfume? "Esta técnica de perfumería trata de ensalzar tu aroma en cada parte de tu cuerpo. Al aplicar distintas fragancias en diferentes zonas, cada movimiento tuyo hace que las personas a tu alrededor perciban notas distintas", sostiene Mylène Thioux, perfumista experta en Equivalenza.
Es como si tu perfume 'cobrara vida' y tuviera varias capas según la cercanía o el ángulo desde el que se te perciba. Además, ofrece libertad para jugar con contrastes, equilibrando aromas dulces, frescos o más densos, y consigue que tu fragancia dure más tiempo gracias a la combinación de notas de fondo y más volátiles. "También permite controlar la intensidad según la zona, experimentar con tu propia firma olfativa y adaptar el aroma a cada ocasión, ya sea un día de trabajo, una cita o un evento especial. La clave está en mantener el equilibrio, y lo ideal es combinar 2 o 3 fragancias; más de 4 puede saturar la composición y perder la elegancia del contraste", explica.
En este sentido, el cuerpo entenderse como un mapa olfativo. Cada zona de la piel tiene características diferentes: temperatura, flujo sanguíneo, tipo de piel y nivel de hidratación. Hay áreas que proyectan la fragancia de inmediato, otras que la conservan durante más tiempo y algunas que la liberan al moverse. Por ejemplo, como asegura Thioux, "los puntos de emisión o zonas de calor, como cuello y muñecas, ayudan a proyectar las notas; los reservorios (zonas frías), como antebrazos o el pecho bajo la ropa, anclan las notas de fondo para que duren más tiempo; las zonas de movimiento, como cabello y articulaciones, hacen que el perfume se disperse fácilmente, creando un halo dinámico".
¿Cuántos perfumes diferentes se pueden usar?
"Lo ideal es moverse entre dos y tres fragancias. Con dos fragancias se consigue el equilibrio perfecto. Una funciona como base o ancla y se aplica en zonas de 'reservorio' (pecho o los antebrazos). La otra actúa como acento y va en zonas de emisión y movimiento, como las muñecas o la nuca. El resultado es limpio, con profundidad y ambas fragancias se coordinan bien", añade.
Cuando pasas a tres fragancias, la experta explica que ya estamos entrando en un terreno más experto, pero también mucho más interesante: "Una fragancia más densa en el torso que da fondo y estabilidad; otra en muñecas o codos que se activa con el movimiento; y una tercera, más ligera, en el cabello o la nuca. El efecto cambia según la distancia o el tipo de interacción, y eso lo hace especialmente atractivo. A partir de la cuarta fragancia, el riesgo aumenta. Aparece lo que podríamos llamar un 'barro olfativo'".
La experta explica que sucede lo mismo con los colores. Igual que cuando mezclas demasiados colores y todo acaba siendo marrón, aquí las notas empiezan a chocar y el cerebro deja de distinguir matices. En lugar de complejidad, lo que se percibe es saturación. Además, la fatiga olfativa llega antes, tanto para quien lleva el perfume como para quienes están alrededor. Pero, si lo haces bien, sucede la magia. ¿Por qué? Por el movimiento corporal.
El movimiento corporal tiene una influencia directa en cómo percibimos el halo olfativo. Cuando nos movemos, cambiamos nuestra posición respecto a la fuente del aroma y, con ello, varía la forma en la que las moléculas aromáticas llegan a la nariz. Por ese motivo, la intensidad del olor no se percibe siempre igual. Además, el propio movimiento genera pequeñas corrientes de aire alrededor del cuerpo que pueden arrastrar el aroma, concentrarlo o dispersarlo, haciendo que el olor aparezca y desaparezca, o que se perciba con matices distintos a lo largo del tiempo. "A esto se suma la respiración, la postura y la orientación del cuerpo, ya sea girar la cabeza, inclinarse o cambiar de posición puede modificar cómo el aroma envuelve la zona nasal. Por todo ello, decimos que el halo olfativo está ligada al movimiento, a la respiración y a la interacción constante del cuerpo con el entorno", matiza.
¿En qué parte del cuerpo 'pega' más cada tipo de perfume?
¿Es recomendable usar intensidades distintas según la zona? "Exacto. Cada zona del cuerpo interactúa de manera distinta con el perfume y con el aire, por eso es recomendable ajustar la intensidad según dónde se aplique. En las zonas cercanas a la piel o cubiertas se puede usar mayor intensidad, porque estas áreas actúan como reservorios y permiten que las notas densas se desarrollen con profundidad. En las zonas de pulso o expuestas conviene usar intensidad media o ligera, ya que el calor y el movimiento del aire potencian la proyección. Y en el pelo suele ser mejor aplicar notas más suaves, porque retiene el aroma y lo libera lentamente, creando un halo delicado y envolvente", destaca.
La experta explica que, por regla general, cuanto más concentrado es el perfume y más cerca del pulso, menos cantidad conviene aplicar. Cuanto más ligero, más superficie y más libertad en la aplicación. Por ejemplo, el 'Parfum o Extrait de Parfum' es el tipo de fragancia que se debería aplicar en puntos de emisión (muñecas, cuello, detrás de las orejas) o incluso como base del cuello o la parte interna de los codos. Al tener una concentración muy alta, necesita poco calor para activarse. En estos puntos, el aroma se libera de forma lenta y controlada.
- El Eau de Parfum (EDP) funciona especialmente bien en el cuello y la nuca, la clavícula, el pecho y las muñecas. Son zonas cálidas y ligeramente expuestas que ayudan a que el perfume se difunda de manera constante.
- En el caso del Eau de Toilette (EDT), 'pega' mejor en el cuello, el interior de las muñecas y la parte interna de los brazos. Al ser una fragancia más ligera, se beneficia del movimiento del cuerpo, ya que este ayuda a reactivar el aroma y a que se perciba de manera más continua.
- El Eau de Cologne (EDC) se percibe mejor en zonas más amplias como los antebrazos, el cuello, la parte superior del pecho o detrás de las rodillas. Al ser una fragancia muy fresca y volátil, no busca tanto la duración como la sensación inmediata de frescor, por lo que agradece áreas con mayor circulación de aire.
- Por último, la bruma o el 'body mist' es mejor cuando se aplica sobre el cuerpo entero, especialmente en hombros, espalda y piernas. Su concentración es muy baja, así que se disfruta más cuando se aplica de forma generosa sobre superficies grandes del cuerpo, sobre todo después de la ducha, como un gesto refrescante más que como un perfume tradicional.
Las áreas expuestas o de pulso requieren menos concentración, mientras que las cubiertas pueden soportar aromas más profundos. "Por su lado, la ropa puede utilizarse solo como complemento, un toque ligero en bufandas o mangas ayuda a prolongar el perfume, pero conviene no saturarla, porque después de varios días puede cambiar el olor", asegura.
Perfumes para zonas cubiertas por la ropa
En las zonas cercanas a la piel y normalmente cubiertas por la ropa, como el torso o la cara interna de los antebrazos, funcionan mejor las notas de fondo o base. Son moléculas más pesadas que necesitan calor constante para desarrollarse poco a poco y mantenerse durante horas. Como asegura la experta, "en estas zonas suelen desarrollarse con más profundidad notas como las maderas (sándalo, cedro), las resinas como el ámbar o el incienso, así como acordes de almizcle, vainilla o cuero".
- Por qué funcionan aquí: al estar en contacto directo con la piel, estas notas se mezclan con la química corporal y construyen la estructura del perfume. Son las que dan profundidad y duración, las que se perciben en la distancia corta, cuando alguien se acerca o al dar un abrazo.
Perfumes para zonas altas o expuestas al aire
"En zonas con pulso o más expuestas al aire (cuello, clavícula, muñecas) es mejor aplicar notas ligeras y dinámicas, que reaccionen bien al movimiento y al calor. En estas zonas suelen expresarse especialmente bien las notas de la familia cítrica, como limón, bergamota o mandarina, junto con acordes marinos o acuáticos, frutas ligeras como pera o manzana verde y matices verdes como el té", explica.
- Por qué funcionan aquí: Estas notas son muy volátiles y necesitan aire para expresarse. En estas zonas se proyectan mejor y generan el primer impacto olfativo. Bajo la ropa perderían fuerza rápidamente; al aire libre, resultan frescas y muy perceptibles.
Perfumes para el pelo
El cabello es uno de los mejores difusores naturales del perfume. Es poroso y está en movimiento constante. "Entre las notas más recomendadas destacan las florales como rosa, jazmín o lavanda, especias suaves como pimienta rosa o cardamomo, y aldehídos con efecto limpio", responde la experta perfumista.
- Por qué funcionan aquí: el pelo no genera el calor de la piel, así que el perfume se mantiene más estable. Una nota floral aplicada por la mañana puede seguir oliendo fresca muchas horas después. Cada movimiento de cabeza o corriente de aire permite que el aroma se difunda por el aire.
'Shadowing' ligero y equilibrado: así se empieza
Conclusión, las que quieren comenzar en el mundo del 'shadowing' poniendo un aroma en cada parte del cuerpo para usar en el día a día, ya sea en tobillos o parte baja del cuerpo, pliegues de brazos, cuello y clavículas, detrás de las orejas y pelo, ¿cómo lo pueden hacer para no saturar?
- Zonas bajas: notas suaves cálidas, como vainilla ligera o un toque de madera, que te den calidez y fondo sin saturar.
- Zonas de pulso: notas frescas y ligeras, cítricas o verdes, que aporten energía y claridad.
- Pelo: un toque delicado de flores o aldehídos, suficiente para dejar una estela sutil al moverte.
¿Y para una ocasión especial? En una cita podemos apostar por un 'shadowing' un poco más juguetón y personal, que refleje más personalidad.
- Zonas bajas: notas envolventes y ligeramente más intensas, como ámbar o almizcle, que aporten profundidad y sensación de cercanía.
- Zonas de pulso: aromas frescos o especiados, para dar dinamismo y carácter.
- Pelo: florales, notas suaves o un toque gourmand, creando una estela agradable cuando te mueves o gesticulas.
"Es importante no aplicar todos a la vez, la combinación puede resultar demasiado intensa. Lo recomendable es empezar con 2 o 3 perfumes y experimentar con las capas hasta encontrar el equilibrio deseado", sentencia.
Cómo saber si estamos mezclando bien los perfumes
Unos de los errores más comunes es aplicar demasiado perfume de golpe o intentar cubrir todas las zonas a la vez. Esto provoca saturación de olores y hace que las notas compitan entre sí. Mezclar demasiadas fragancias sin criterio también genera un resultado confuso y poco elegante. Otro fallo común es no respetar la intensidad según la zona. ¿Cómo saber cuándo el shadowing está bien equilibrado?
- La gente probablemente te dirá "qué bien hueles" sin preguntarte qué perfume llevas.
- El aroma sube. Las notas más densas se quedan abajo y las ligeras se elevan.
- Se mueve y no satura. El perfume aparece con tu movimiento, al caminar, cruzar los brazos o mover el pelo, y nunca de golpe.
- La intensidad está a la altura. La cantidad de producto debe ajustarse a la volatilidad de la molécula. Las zonas bajas soportan más concentración, las altas menos, así cada nota tiene su lugar y ninguna domina.
- El paso de las horas. Al final del día, tu piel huele a una mezcla coherente. Si una zona huele rancia o ácida mientras otra sigue dulce, significa que las familias olfativas elegidas no comparten notas de fondo comunes.
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Isa Espín es periodista especializada en moda, belleza y estilo de vida. Escribir es su profesión y usarse como conejillo de indias, para probar todas las tendencias cosméticas, su pasión. Tiene una manía: no puede llevar más de seis meses el mismo corte de pelo y ya no recuerda cómo son sus uñas sin pintar. Le encanta probar diferentes tipos de maquillaje, coleccionar perfumes y las cremas naturales. A lo mejor se olvida las llaves en casa, pero un buen iluminador facial, un eyeliner y una máscara de pestañas son obligatorias en su bolso. Estudió el Grado en Documentación y el Grado en Periodismo en la Universidad de Murcia. Además, cuenta con el posgrado de Locución y Presentación de Televisión, de RTVE, y el de Marketing Digital de Moda, de la UCJC, de Madrid. Tuvo un blog de moda y belleza que terminó derivando en su propia newsletter personal y ha trabajado en varios medios como redactora y Social Media.
Lleva una década escribiendo en medios digitales. Ha trabajado para La Verdad, XLSemanal (ABC) y 20minutos, entre otros. Actualmente, colabora en Cosmopolitan y Mujer.es. Es adicta a las gangas, enamorada del café y la gastronomía, y -en su tiempo libre- practica ballet. Experimentar es lo suyo, a veces las cosas le salen bien y otras veces, se ríe y nos las cuenta.





















