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¿Eres una apasionada de los 'podcasts'? ¿Alguna vez te has enganchado a un audiolibro narrado por tus actores favoritos? Pues has de saber que escuchar este tipo de contenidos, aparte de entretenerte, mejora tu salud mental. Así lo revela el último estudio 'Audible Compass 2025', realizado por Audible, que ha comprobado –de la mano de la neurocientífica Ana Ibáñez, directora de los centros de entrenamiento cerebral Mindstudio– que es algo que ayuda a relajarse al 89% de las personas y a dejar de pensar en las preocupaciones al 90%.
Y tiene una explicación científica. Según cuenta la experta, "esto modifica nuestras frecuencias cerebrales, de modo que reduce las relacionadas con el estrés y aumenta las de la calma, incluso por encima de la lectura. Leer activa en gran medida la parte occipital, mientras que escuchar no, con lo cual deja más energía al cerebro. Como resultado, se activan las áreas relacionadas con la creatividad, la atención y la memoria". (Nota mental: la próxima vez que tenga que escribir un artículo, lo haré con un audio de fondo para inspirarme).
Aún hay más: "Otro de los beneficios viene determinado por el 'Default Mode Network', o red neuronal por defecto, que nos indica que, cuando escuchamos un audiolibro mientras realizamos actividades automáticas o repetitivas, como caminar, conducir un trayecto conocido u ordenar la casa, se produce un equilibrio muy saludable. El cuerpo se mueve sin esfuerzo, mientras nuestra mente se deja acompañar por la historia", revela Ibáñez.
La neurocientífica e ingeniera química cree firmemente en la neuroplasticidad del cerebro y en que este se puede entrenar para optimizar nuestro rendimiento, gestionar mejor nuestras emociones o conseguir retos a nivel laboral o personal. Pero, ¿cómo se consigue esto? Ya nos dio un adelanto en su libro 'Sorprende a tu mente' (ed. Planeta), cuya versión sonora puedes oír en Audible. En esta entrevista ahondamos aún más en estas cuestiones.
Cuando hablamos de reprogramar el cerebro, ¿de qué estamos hablando exactamente?
Desde que nacemos, le vamos metiendo información que hace que se moldee de una manera o de otra. Hemos automatizado muchas cosas que nos hacen pensar: “Nosotros somos de esta manera”. Y esto provoca que pensemos, actuemos y reaccionemos de una forma determinada. Esta arquitectura de enlaces neuronales puede cambiar. La reprogramación pasa por que tu cerebro pruebe otro tipo de actividad que derivará en otro tipo de frecuencias, de enlaces… Por ejemplo, tú puedes decir que eres una persona tímida, pero yo puedo responderte que no eres una persona tímida, que sólo estás en un estado de timidez que tiene que ver con que esas áreas relacionadas con la expansión social no están siendo activadas por tu cerebro. Estas se pueden trabajar para lograr unas conexiones cerebrales distintas.
¿Qué método utilizas para conseguir esto?
Mi metodología de trabajo se llama 'armonización de frecuencias cerebrales'. Debemos entender que la red de nuestro cerebro es electroquímica, las neuronas se comunican por impulsos eléctricos y, en función del nivel de electricidad, sientes y reaccionas de una u otra manera. Existe un nivel (que podemos medir con electrodos) que provoca que estemos en la máxima frecuencia, lo que deriva en el estrés. Utilizando ejercicios visuales, podemos regularlas y enseñar a nuestra cabeza a que las reduzca para aumentar otras frecuencias relacionadas con la calma o con dormir bien, por ejemplo. Y lo bueno de nuestro método es que no requiere esfuerzo: puedes hacerlo mientras estás viendo una película, por ejemplo.
¿La mente se puede neuromoldear igual a los 20 que a los 40?
Se puede neuromoldear siempre, pero se hace más rápido cuanto más joven eres. Hasta los 25 años es cuando más plasticidad tenemos. También es cierto que cualquier persona (da igual la edad) que es flexible en su día a día o que se ve obligada a solucionar muchos problemas, demuestra que tiene mucha flexibilidad cerebral.
¿Cuáles son los factores que influyen en que seamos más o menos plásticos?
La plasticidad cerebral es la capacidad de hacer cosas de una manera distinta que tiene tu cerebro. Si has estado acostumbrado a moldearte por distintas situaciones y tu cerebro está cómodo en eso, te va a ser mucho más fácil tener esa plasticidad. En cambio, hay cerebros que tienen más reticencia a cambiar porque internamente han asumido que hacer las cosas como las están haciendo es lo que es seguro y de ahí no quieren salirse. Y a esas personas que tienen hábitos arraigados el entrenamiento cerebral les cuesta mucho más.
¿Cómo afecta el uso de pantallas a esto?
Nuestra mente se moldea en función de la información que le damos. Si la obtenemos a través de pantallas, lo que estamos haciendo es programar nuestro cerebro para captar información que va muy rápido. Parece que ahora hay mucho más déficit de atención, pero la realidad es que todo este ‘input’ visual que recibimos nos está quitando la habilidad de prestar atención a las cosas durante más tiempo.
¿Y pueden hacernos sentir más estresados?
Por supuesto. Se activan las frecuencias del estrés.
¿A nivel neuronal nos afecta?
Sí, ya que con dichas frecuencias el cerebro se bloquea y disminuye su capacidad.
Tú afirmas que a muchas personas se les diagnostica déficit de atención, cuando en realidad lo que tienen es una mente muy creativa. Explícame esto.
No estoy de acuerdo con este término. El problema de la gente a la que le cuesta concentrarse o mantener la atención es que su cerebro capta muchísimos impulsos, son mentes muy sensibles, muy abiertas, que captan mucha información. Tienen la capacidad de posar la mirada en tantas cosas, que lo que les cuesta es reducirla y fijarse sólo en una durante un tiempo sostenido, sobre todo si esa cosa no les gusta. Tienen una inteligencia creativa muy potente, lo que hay que hacer es calmar un poco esa actividad para que puedan tener más dominio sobre ella. Y desarrollar los músculos cerebrales del hemisferio izquierdo, porque tienen tanta actividad en el derecho que al izquierdo no le llega bien el riego sanguíneo.
Cuando una persona es desordenada a nivel físico, ¿es un reflejo de que también hay desorden en su cabeza?
No siempre. Este tipo de personas tiene un caos ordenado. En la mente ocurre lo mismo: hay gente que tiene ideas aparentemente inconexas, pero luego te hacen una propuesta totalmente ordenada.
¿El talento es innato o puede ejercitarse?
Ambas cosas. Los talentos innatos son los regalos que nos ha dado la vida a cada uno de nosotros. Había una fábula que hablaba de que son como unas monedas de oro que te dan: hay gente que las esconde porque no las quiere perder y gente que las usa de modo que se multiplican. Yo lo veo así, aunque también pueden moldearse. Por ejemplo, tú puedes haber nacido con un pésimo oído y ser una negada para la música, pero si te entrenas cerebralmente y aumentas tu sensibilidad auditiva, adquirirás esa capacidad.
¿Cómo influyen los sentidos a la hora de mejorar nuestra capacidad mental?
Todos inciden. Debemos pensar que nuestro cerebro vive oculto dentro de nuestro cráneo y toda la información que recibe es a través de los sentidos. Tendemos a procesar mejor la información que viene por los canales que tenemos más desarrollados, pero todos ellos tienen un componente emocional muy potente. Por ejemplo, te das cuenta de que, al oler algo, te lleva a un momento de la infancia o a una persona. Si quieres llegar a alguien y tocarle de una manera emocional profunda, hazlo a través del olfato. El tacto, por su parte, tiene una relación absolutamente directa con la sensación más emocional, más amorosa, más de cuidado, más de seguridad. Por el gusto nos sentimos parte de un país, nos relacionamos, sentimos el cariño de las personas que tenemos alrededor…
Si yo quisiese empezar a entrenar, ¿qué tipo de ejercicios me recomendarías?
Si quieres potenciar la flexibilidad cerebral, fuérzate a hacer cosas que no son automáticas para ti; por ejemplo, si vas siempre al trabajo por el mismo camino, varíalo un poco para obligarte a prestar más atención. También es bueno dedicar al menos 20 minutos al día a un 'placer culpable', algo que te haga disfrutar y descansar. Otra de mis recomendaciones es realizar actividad física: hacer deporte, escuchar música, bailar... Entrenar nuestro cerebro tiene mucho que ver con ser conscientes de qué energía tenemos en los distintos momentos del día y utilizarla para aquellas cosas que nos vienen mejor.
Los trucos de Ana Ibáñez para entrenar el cerebro
La experta asegura que aumentar la plasticidad cerebral puede ayudarnos a superar problemas y miedos. Toma nota de las principales técnicas en función de lo que quieras mejorar.
Gestionar el miedo antes de una situación importante
"Hay una técnica que es hacer una visualización: cerrar los ojos e imaginarte en esa situación terminada con éxitos", afirma.
Dejar de procrastinar
"Tienes que engañar a tu cerebro. No puedes pasar de procrastinar a concentrarte y hacer algo que no te apetece porque te exige mucho esfuerzo –revela-. Lo que recomiendo siempre es poner una música agradable y empezar a hacer la actividad que estás procrastinando. Poco a poco irás sumergiéndote en ella".
Combatir la niebla mental
Como explica la neurocientífica, "la niebla mental ocurre cuando tu cerebro está gastando energía en muchos sitios a la vez. El cerebro tiene una situación de desregulación y tiene que regularse. En este caso, lo que nos viene muy bien es hacer actividades que nos suban la energía, como el ejercicio. Cuando necesitas tener más claridad, lo ideal es hacer un ejercicio muy corto, pero muy intenso porque las ráfagas de frecuencias alfa que genera te calman y te traen al momento presente. Además aumenta las frecuencias beta, que son las de la concentración".
Aumentar la autoestima
"La autoestima hace referencia a lo queridos que nos sentimos por nosotros mismos. Esto tiene que ver con dos grandes necesidades básicas: nos tenemos que sentir queridos y tenemos que sentir que pertenecemos a un grupo donde nos aceptan. Cuando tu autoestima no está bien, una de estas dos necesidades (o las dos) está fallando –cuenta–. Para solucionarlo, pregunta a tu gente qué impacto tienes en su vida: “Si tuvieras que destacar algo de mí que te gusta, ¿qué sería?”. La gente suele destacar aquello que le hace bien por tenerte cerca. Esto te ayudará a darte cuenta de que realmente tienes un montón de virtudes".
Redactora jefe de COSMOPOLITAN, Ana M. Jiménez es experta en sexo y relaciones de pareja, temas de los que lleva escribiendo desde hace dos décadas. En su agenda figuran los nombres de los sexólogos más reputados (una vez uno le dijo que su tema sobre el orgasmo femenino era digno de una tesis doctoral, ojo al dato). Y en su ‘portfolio’ abundan los artículos sobre nuevas técnicas sexuales, las posturas más placenteras o lo último en juguetes eróticos (por supuesto, los prueba antes, profesionalidad ante todo). Los entendidos piensan que se le da bastante bien, tanto que cuando trabajaba en la revista ‘Quo’ recibió el primer Premio Periodístico Daphne por un reportaje sobre anticonceptivos. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, su trayectoria profesional ha estado ligada a cabeceras como ‘Elle’, ‘Ragazza’ y ‘Elle Decor’ antes de llegar a COSMOPOLITAN, donde también crea contenidos sobre viajes, gastronomía y libros. Si ya lo estabas pensando, te lo confirmamos: su especialidad son los pequeños (y grandes) placeres de la vida. Quédate con su nombre si buscas información sobre cuestiones amorosas, ideas para hacer una escapada o los nuevos restaurantes de moda.












